AMLO, Morena y la sana distancia

Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB
- en Opinión

Irineo Domínguez Méndez / ¡AMLO amenazó a sus correligionarios! Declaró que ningún funcionario de su gobierno podrá intervenir en las elecciones internas de Morena; quien lo haga, será despedido y denunciado. ¿Puede tomarse en serio esta manifestación, hecha ya varias veces, o será como un llamado a misa? Muchos incrustados en el gobierno federal como funcionarios tienen aspiraciones por ser parte de las dirigencias nacional, estatales y municipales; incluso integrantes del congreso de la Unión. ¿Los gobiernos locales harán extensiva la amenaza? La duda es grande, lo más seguro es que se hagan de la vista gorda, valiéndoles un bledo la línea dada por máximo líder.

La declaración de AMLO suena a remedo del slogan puesto en práctica contra la pandemia que nos aqueja: “susana distancia de Morena, como si padeciera del COVID-19”. Al igual que hoy, se ha escuchado con anterioridad, de gobiernos prianistas, la separación distante que debe prevalecer entre el gobierno y el partido ganador del mismo. Nunca se ha cumplido. Habrá muchos que coincidan con este tecleador: el Preciso se dio un balazo en el pie. Ahora sus detractores y adversarios políticos tienen una razón más para denostarlo: será la traición a que se ha expuesto.

Siendo otro poder el legislativo federal, aunque con cuestionada independencia, lo más probable es que haga caso omiso a la amenaza de AMLO. No tienen impedimento legal para participar en la elección referida. Es más, algunos de los diputados y senadores ya actúan en favor de los grupos a los que pertenecen. Muchos de ellos, también, se promueven para ocupar otros puestos de elección popular para los dos próximos procesos oficiales, por conducto de “apoyos” concedidos a sus “operadores”. En cuanto a experiencia electoral partidista, no puede olvidarse que, la gran mayoría de las bases morenistas son experredistas, principalmente; a los que se sumaron muchos expriístas; políticos experimentados que utilizan medios de todo tipo para lograr sus fines. AMLO no los detendrá.

Tampoco es soslayable la injerencia de gobiernos estatales y municipales en la elección interna; ejemplo de esto es Veracruz; su gobierno ha sido señalado por propios y extraños. El nombramiento de Esteban Ramírez Zepeta como presidente interino fue el primer “guamazo” a la dirigencia estatal; Manuel Huerta y Gonzalo Vicencio se quedaron pasmados por el “dedazo”. Inútil fue culpar a Alfonso Ramírez Cuellar, líder nacional interino. El Uno ya es mano para “dirigir” la renovación de la dirigencia estatal y tomar control de las candidaturas en el proceso del 2021. Quien sustituyó a Ramírez Zepeta, poco poder de maniobra heredó; quiera o no recibirá línea del gobierno estatal y de legisladores federales y locales afines al primero.

Significando todo lo anterior que, si bien el Presidente pudiera cumplir su supuesto objetivo a nivel federal, tendrá un rotundo fracaso con estos niveles: funcionarios del congreso de la Unión, gobiernos estatales, legislaturas locales y ayuntamientos. Por una manifestación del AMLO no puede eliminarse el dicho: “lo difícil no es ganar el poder, sino conservarlo”. La política carece de ética; luego, entonces, la amenaza es cosa declarativa y no más.

Los responsables de emitir la convocatoria para la elección de renovación de dirigencias de Morena tienen en sus manos una papa caliente; de por sí está cuestionado el nombramiento de su presidente interino; quien ya interpuso denuncias en contra de la exdirigente nacional; en las cuales parece estar embarrado el comité ejecutivo estatal de Veracruz. En resumen, la lucha interna es intestina, aunque suene a pleonasmo; de todos contra todos. La manzana de la discordia se convierte en enemigo número uno de Morena: las dirigencias estatales y la nacional. Si la oposición utiliza buenas estrategias y tácticas, podría alimentarla. Algo así como: divide y vencerás.

En Veracruz, Gonzalo Vicencio se enfrenta al sistema desde hace ya algún tiempo. No olvida la derrota pasada, Manuel Huerta, supuestamente, le ganó la presidencia con la diferencia de dos votos cachirules.

Otro sí digo. – Manuel Huerta y Rocío Nahle renunciarán a sus proyectos políticos o a sus puestos.

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