López Obrador no es corrupto, pero es encubridor de corruptos; tampoco es un viejo chocho, pero que tal necio

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Andrés Manuel López Obrador FOTO: TWITTER

Se pone de a pechito el presidente de México para que sus detractores hagan escarnio de él. A veces basta una de sus frases o actitudes fuera de lugar para que lo supongan mal de la cabeza, pero en ocasiones él mismo da pie para la burla. En Tlaxcala, durante su conferencia mañanera López Obrador dijo de sí mismo: «A mí me van a seguir cuestionando cómo hablo, voy a seguir padeciendo de expresiones racistas, van a seguir diciendo que no estoy cuerdo, que estoy loco, van a seguir diciendo que soy un viejo chocho, que ya estoy chocheando, pero nunca van a poder decir que soy corrupto».

En esto último tiene razón, no se puede decir que el presidente de México sea corrupto, López Obrador tiene muy claros sus principios de no mentir, no robar, no traicionar; tan lo tiene claro que lo ofrece como una receta contra el coronavirus. No es corrupto el presidente de México, pero que tal encubre a los corruptos. En su gabinete tiene a varios corruptos, empezando por el influyentista Manuel Bartlett y la influyentista Rocío Nahle, quienes, ha salido a la luz, han metido las manos para que sus parientes y compadres reciban millonarios contratos del gobierno federal.

Pero en los estados el presidente también tiene corruptos y los encubre. Ahí está Cuitláhuac García, Cuauhtémoc Blanco y Miguel Barbosa. Tampoco es un viejo chocho el presidente, pero sus constantes ataques a los medios de comunicación o los políticos que no están de acuerdo con sus medidas, lo hacen ver como un necio.

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