El falsario y sus cuatreros

Falsario
Gira presidencial de Andrés Manuel López Obrador por el sur del estado de Veracruz FOTO: PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA
- en Opinión

Luis Ramírez Baqueiro / 

“Aunque digan la verdad, los mentirosos no son creídos.” – Marco Tulio Ciceron.

La visita del falsario y sus cuatreros al sureste veracruzano resulto ser la confirmación de que, en tiempos de la 4T, lo apremiante es aceitar la operación política de cara al 2021.

La preocupación del Ejecutivo Federal, respecto al escenario futuro de su proyecto preocupa y lo ocupa.

Su arribo, espetando altos calificativos para su secretaria de Energía, Rocío Nahle -y sus proyectos marcados de corrupción- como una pieza clave de su gobierno, junto a sus secuaces –el director de Pemex y CFE- quienes siguen aniquilando los bolsillos de los mexicanos con las tarifas y precios, es la confirmación de que lo que sufra el pueblo le vale.

Ejemplo de ello, el intento de madres de víctimas de Caballo Blanco, que fueron literalmente arroyadas por el convoy presidencial, sin que se tomara la molestia de escucharles.

En cambio, si tuvo todo el tiempo del mundo para ir hasta Sinaloa y estrechar la mano de la madre del capo Joaquín Archivaldo Guzmán Loera “El Chapo”, a quien le externó “ya tengo tu carta”, asentando con sus expresiones que atendería su caso.

De igual modo, no era de extrañar que nuevamente profiera sobre el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez toda clase de calificativos hacia su persona, asegurando que el hombre es un santo bajado a la tierra por su nivel de honestidad y honradez, aun cuando no pueda decir lo mismo de su parentela, que hace y deshace como en los mejores tiempos del Duartismo aniquilador.

Tampoco dijo nada de la ola de ejecuciones e inseguridad que azotan a Veracruz, que dejó la muerte a balazos de Francisco Navarrete Abraham, a orilla de la carretera 145, tramo La Tinaja – Ciudad Alemán. 

El ejecutado es hijo de Francisco Navarrete Serna, quien fue asesinado el pasado 29 de mayo, durante un festejo, mismo que se transmitía en vivo a través de El Sol de Tierra Blanca, el cual dejó un saldo de 7 personas muertas.

La intención del Gobierno Estatal por maquillar paz y tranquilidad en la entidad quedó de manifiesto con el envío de diversos comunicados informando de operativos en los que se recuperaron vehículos, armas, drogas y se detuvieron a diversos delincuentes.

La mentirosa gira del presidente y sus secuaces quedó de manifiesto en dos actos muy claros, uno desde Minatitlán, en el que el chocojarocho lanzó la frase “”Es tiempo de definiciones”, “No es tiempo de simulaciones: o somos conservadores o somos liberales”. O se está con quienes están por mantener los viejos privilegios o a favor de lograr la democracia y los derechos del pueblo y versus la corrupción.

Así tajante y como lo hiciera en su momento Hitler, Franco, Mussolini y todos los dictadores registrados por la historia, se está con él o contra de él.

Y aunque la autoría de la cita pudiera tener elementos teológicos registrados por el propio Mateo 12, 30 cuando cita a Jesús: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama”, dista mucho de ser López Obrador un verdadero redentor de la paz y el amor.

Pero el culmen de su falsaria gira la dio en Sayula de Alemán, en donde frente a una estación ferroviaria construida por el conservador Porfirio Díaz, hace 110 años, dio el banderazo a una vía de tren de su tan anhelado proyecto transísmico.

Agitando unas banderas color guinda, festinaba el hecho.

Quizá tal acto, hubiera pasado desapercibido si el color de las banderas no fuera el mismo de su partido Morena.

López Obrador vuelve nuevamente a la actividad política en medio de una pandemia que cobra ya los 13 mil 699 muertos y que tiene a 117 mil 103 mexicanos infectados por coronavirus, misma que habrá de crecer aún más por la desidia y la indiferencia de su gobierno.

Su discurso polarizante, ha provocado que le aparezca un frente de ocho gobernadores que le ha dirigido una carta abierta solicitándole abrir un canal de interlocución para poder hacer frente a la crisis económica provocada por la pandemia del Covid-19.

Que sumado a la más reciente encuesta de Mitofsky a personal médico lo termina por sepultar, al cuestionarles a los especialistas ¿Aprueba la forma en que el presidente López Obrador ha manejado la crisis por coronavirus en México?

El 68% de los encuestados lo desaprueba, 31.4% lo aprueba y 0.6% no sabe.

La misma pregunta aplicada a la población general dio un resultado 50.1% que lo desaprueba y un 49.1% que lo aprueba, dejando un 0.8% sin saber que contestar.

Parece que la alarma por su baja en la popularidad, le ocupa y preocupa al falsario y sus cuatreros, que hacen ya de todo por maquillar cuanta encuesta pueden.

Bien señala el senador Dante Alfonso Delgado Rannauro en su segunda carta abierta al Ejecutivo Federal “Andrés Manuel quien siembra vientos, recoge tempestades”.

Al tiempo.

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