Pepe Cárdenas, ¿periodista que asesina a periodista?

Ferral
Detienen al periodista José “C” por la muerte de María Elena Ferral FOTO: WEB
- en Opinión

Edgar Hernández* / 

¡Si al periodista lo están utilizando como “chivo expiatorio” más que le vale que la Fiscal, Verónica Hernández, vaya haciendo maletas!

Algo apesta en la Fiscalía General del estado.

Con una carga de 24 periodistas asesinados en donde el gobierno muy poco abona al esclarecimiento, de la noche a la mañana determina que el periodista José Cárdenas Juárez, el mejor amigo y compañero de trabajo de la periodista María Elena Ferral, acribillada en plena vía pública en Papantla, el pasado primero de abril, es cómplice del atentado.

Así, sorpresivamente Pepe Cárdenas, como es conocido en el gremio, fue llevado el fin de semana que trascurrió ante un juez quien sin más determinó cárcel preventiva.

Todo en medio de desgarradores lamentos del comunicador quien sin salir de su asombro grita que es llevado a prisión por criticar al gobierno de Cuitláhuac García.

¿Ese fin tendremos quienes también criticamos al gobernante o le resultemos incómodos?.. ¡Bonita chingadera!

Algo apesta en la Fiscalía.

De poco valieron los argumentos en favor de la solvencia moral y profesional de Pepe Cárdenas expuestos por diversos gremios periodísticos del norte de la entidad.

Valió madre la solidaridad manifiesta de la opinión pública y del propio Partido de la Revolución Democrática, a nivel nacional al denunciar que lo de Cárdenas es un “chivo expiatorio”.

Tampoco sirvió que el propio hermano de la periodista asesinada, Luis Angel Ferrat, asumiera públicamente que Pepe Cárdenas, compañero de lides de María Elena, tuviera responsabilidad alguna por lo que llamó a investigar por el lado del crimen organizado y no inventar culpables “ya que sabemos que el crimen de mi hermana fue político”.

La Fiscalía, de acuerdo al abogado defensor del periodista, actuó como lo que es: “un Cartel, ligado a otro Cártel, que es el del Poder Judicial”.

Algo apesta en la Fiscalía.

Tras la aprehensión del comunicador representantes de los medios nacionales y estatales han hecho un “enérgico llamado al gobierno del estado para que deje de perseguir a los compañeros del gremio como José Cárdenas”, detenido en forma arbitraria violando sus garantías individuales y derechos constitucionales en contra de quien “desde hace más de 15 años ha ejercido su libertad de expresión de manera recta y profesional”.

A todas luces se observa pues, un acto ruin de parte de la autoridad que evidentemente quiere dar carpetazo al asunto descuidando la higiene legal.

Y es que poco, muy poco, se supo después de aquel primero de abril cuando se dio a conocer que previo al asesinato de la periodista hizo público que temía por su vida tras señalar como responsable “en caso de que me suceda algo” al ex alcalde de Papantla, Basilio Camerino Pérez.

¿Por qué nunca se le detuvo?

No era más fácil ubicar a Basilio, ligado al crinen organizado, como primer responsable, que atender una supuesta filtración de que minutos antes del atentado la Ferral había estado con Pepe Cárdenas en una Notaría, y que fue él quien la “puso” a los sicarios.

Es que no revisaron el antecedente periodístico de Ferral en donde revelaba el férreo control del crimen organizado en la región norte del estado, particularmente en Poza Rica, Papantla y Gutiérrez Zamora.

¿Pero además, por qué en el marco de la pandemia se usa como distractor a Pepe Cárdenas, quien dada su modestia económica ni era previsible que huyera y menos que anduviera como si nada, como lo estaba, en su tierra a sabiendas que era un infidente de los criminales.

De hecho se sabe que el reportero, hoy en prisión, aportó datos a la Fiscalía para coadyuvar al esclarecimiento.

Algo apesta en la Fiscalía.

Es la primera vez en la historia periodística de Veracruz en donde la autoridad determina que un periodista mata a otro periodista por presuntas razones de dinero, odios o por mandato de un Cartel.

Si bien es cierto que le gremio es desunido, no es para tanto. Entre alacranes no nos picamos y cada quien hace lo suyo nos guste o no.

El asesinato de periodistas es una asignatura pendiente en Veracruz y ha tocado a Cuitláhuac, no precisamente el más lúcido de nuestros gobernantes, ponerle el cascabel al gato al aceptar de su Fiscal, Verónica Hernández, que los asesinos de los periodistas son los propios periodistas.

“Ojalá no se equivoque la Fiscalía”, escribió el portal más leído de Veracruz, “Al Calor Político”.

A la admonición habría que agregar que si la Fiscal, Verónica Hernández, por acatar el mandato de sus jefes se equivocó, tendrá que ser sacrificada por ellos mismos.

Así es el poder, se mata para vivir.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo

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