Covid19 o Ineptitud Típica

Crisis
Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB
- en Opinión

Jorge Flores Martínez / Lo he dicho en este espacio y lo volveré a decir, no hay forma de saber la dimensión del problema en el que estamos, dejamos atrás nuestra capacidad de creer y entramos en donde lo único que resta es tener esperanza.

Los valores de los precios del petróleo no bajaron, simplemente colapsaron, el turismo no tiene fecha de recuperación, las remesas de nuestros paisanos serán dolorosamente bajas los próximos meses, es posible que las manufacturas tengan una recuperación muy discreta y lenta, y nuestra pesadilla nacional, la desgarradora violencia, parece ser la única cuenta nacional que se mantiene al alza.

Reactivar una economía que ya se encontraba en recesión se antoja difícil, por no decir la promesa presidencial de crear más de dos millones de empleos en lo que resta del año, donde la esperanza, por el contrario, estriba en que no sea esa la cantidad de empleos que se pierdan.

Será un año para olvidar, posiblemente el peor desde la revolución mexicana, se destruirá mucha de la riqueza que se hemos generado los mexicanos en los últimos años.

Mientras tanto, se destinarán miles de millones de dólares en una refinería, otro tanto en un proyecto de un tren turístico y el resto en un aeropuerto sin estudios ni factibilidades y, por cierto, tiene con un cerro al final de las pistas.

La crisis sanitaria ha sido rehén de políticos sin escrúpulos, la presión política de gobiernos y organismos internacionales es intensa. China, es acusada de esconder información, al grado de encarcelar a los científicos que alertaron hace meses del enorme riesgo del virus. La Organización Mundial de la Salud (OMS), es señalada por EEUU, Reino Unido y Francia de mantener una agenda con el gobierno chino, en la que por cierto, sin mayor explicación, este último revisó al alza las muertes ocasionadas por el COVID19 en su territorio.

En México tenemos un reporte diario de la pandemia que no reporta nada, las cifras ya no demuestran ni lo que pretenden y desean explicar. No hay un factor de contagio sustentado en matemáticas, es solo la esperanza que por obra de un milagro, el virus pase de largo por nuestro país y demuestre que los “Detentes” y la “Fuerza Moral” del presidente si son poderosos.

No así los aplausos de los grandes de la OPEP+ a nuestra Secretaria de Energía, esos de tan “reales”, ahora solo son una simple mueca del sarcasmo cruel de la realidad. A la realidad no hay forma de evadirla, es solo su crueldad la que nos da aviso que esto solo se detiene con acciones económicas racionales.

El presidente todas las mañanas en su templete, como sacerdote maya, en su eterna homilía, donde en un sermón nos avisa que él ya lo sabía, se trata de la caída del neoliberalismo prometida por los dioses. No hay forma que estén equivocados, los dioses se lo dijeron, y él lo dejó por escrito como un profeta del siglo XXI en su nuevo evangelio para ilusos, que llama, “Economía Moral”.

En este momento es poco lo que podemos hacer, solo cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos vulnerables. No hay cifras, no hay a quien creerle, todo lo tocó la mano contaminada de la política.

Tenemos que levantar este país, no es la primera vez que nos prometen el petróleo como camino a la soberanía nacional y la salvación de todos. Lo sabíamos pero nos resistimos a creerlo, le otorgamos todo el poder a un redentor cuando lo que necesitábamos era simplemente un administrador vigilado y observado constantemente.

La economía mundial tocará piso, serán los países más libres con las democracias con instituciones fuertes las que saldrán mejor libradas. Para todos los demás será un golpe muy fuerte y de muchos años.

Después que esto pase, espero nos quede perfectamente claro, la ciencia no puede someterse a ideologías o a políticos perversos. Al final las manzanas caen, como caerán todas las mentiras y engaños en unos meses.

Cuídense mucho y cuiden a sus seres queridos.

No se preocupen, México es muy grande, saldremos de esta mejor y mejores.

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