La Peste de 1920 en Veracruz

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La Peste de 1920 en Veracruz FOTO: XALAPA ANTIGUO
- en Opinión

 Jorge Díaz Bartolomé / Hace poco tiempo visité la localidad de Chacaltianguis, al margen del Río Papaloapan y en el recorrido que hicimos por sus calles, nos encontramos con una casona con portales blancos que llamó nuestra atención, en ella había una placa que decía que ahí había nacido en 1872 el doctor Mauro Loyo Sánchez, un médico que llegaría a ser gobernador interino del estado de Veracruz. Dentro de sus grandes méritos como profesional de la medicina, destaca el haber descubierto el brote de la Peste Bubónica en Veracruz, por tal motivo fue nombrado director de la Campaña. La fiebre amarilla se hizo presente ese mismo, la cual causó al final más muertes que la peste, pero los daños causados por la cuarentena impuesta fueron catastróficos, ya que en primer plano se ordenó la suspensión de la entrada y salida de ferrocarriles y los barcos cambiaron sus rutas para evitar el puerto. 

En el libro “La Peste Bubónica de 1920 en el Puerto de Veracruz” de Bernardo García Díaz menciona lo siguiente: “Fue en el Hospital de la Beneficencia Española donde se advirtió el primer caso de peste bubónica. Lo identificó el doctor Mauro Loyo, quien el 15 de mayo, reconoció en el señor Ruperto Villarena un enorme bubón inguinal; el mismo médico detectó otro caso sospechoso: el niño Nicolás Gómez; éste, con un bubón axilar. El primero de los pacientes se salvó, el segundo falleció

Muestras de ambos enfermos arrojaron resultados poco precisos, no fue sino hasta la aparición de un tercer caso, el 29 de mayo, cuando los exámenes hematológicos dieron la certidumbre de que se trataba de la peste. En las semanas siguientes, nuevos casos y la muerte de ocho enfermos confirmaron que la peste llegaba después de 17 años de ausencia en la ciudad” […] La fuerza pública se presentaba en hoteles y casas de huéspedes en deplorables condiciones, que no eran pocos, para proceder a la extracción de colchones y ropa de cama sucia que se incineraba a mitad de la calle. Del Palais Royal y del Paraíso, dos casas de huéspedes, que poco tenían de lo uno y de lo otro, se sacaron más de 40 colchones para darlos al fuego” 

El periódico El Dictamen daba puntualmente la noticia el jueves 3 de junio de 1920 y mantenía informada a la población en la medida de las posibilidades de la época. Este relato puede parecer ficción, sin embargo nos muestra la magnitud y la alarma que causaron aquellos sucesos acontecidos hace cien años, cuando se luchó como hoy, con un enemigo invisible

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