Aportan su ingenio y los desdeñan

Orizaba
Cámara sanitizante de Orizaba FOTO: WEB
- en Opinión

Arturo Reyes Isidoro / Ante la inminencia de la llegada de la Fase 3 por el Covid-19 en el país –propagación extensa que afectará a miles de personas, máximos casos por día, saturación del sistema de salud–, todavía me pregunto de qué forma o cómo va a ayudar el papel sanitario a evitar o a combatir la enfermedad, por aquellos que compraron paquetes de rollos al pormayor.

¡Ah don Roberto, don Roberto! No quisiera creerlo pero… Jorge Reyes, corresponsal del portal alcalorpolitico.com en Río Blanco reportó que el sábado el secretario de Salud, Roberto Ramos Alor, llegó de improviso al Hospital Regional y en forma déspota ordenó el retiro de una cámara sanitizante que estaba colocada en la entrada.

Resulta que el arco o túnel artificial lo habían diseñado y construido diez ingenieros y tres doctores orizabeños, del CONACYT, a quienes les costó 220 mil pesos el artilugio sanitario y su idea era donarlo al nosocomio.

Uno de los creadores, Luis Eduardo López, dijo que era para apoyar al personal de salud que está expuesto al contagio y que el arco estaba dotado de peróxido hidróxido acelerado, una solución similar a la que se usa para desinfectar los cruceros trasatlánticos y las terminales aéreas.

Pero Ramos Alor ordenó que lo quitaran de inmediato diciendo que no servía para nada. “Ni siquiera se detuvo a escuchar la explicación del funcionamiento de la Unidad Controlada de Desinfección”, que así le llamaron.

Médicos y enfermeras lo criticaron y lo acusaron de matar la iniciativa y creatividad de los profesionales orizabeños. Si no servía para nada, como aseguró el secretario, ¿hacía daño?, ¿perjudicaba a la Secretaría o al gobierno que la dejaran? Yo también creo que actitudes así desalientan e inhiben para que nadie más quiera aportar algo, aunque sea su talento e ingenio.

Así no se trata a quien desea ayudar. Por lo menos los hubiera escuchado y les hubiera agradecido aunque después hubiera ordenado retirarlo de forma discreta.

El gobernador Cuitláhuac García, a quien considero diferente, debiera reparar la descortesía hablando con los inventores, reconociéndoles su creatividad, alentándolos a seguir aportando a causas de beneficio colectivo y ofreciéndoles recibirlos cuando todo esto pase. Ramos Alor decepciona y, así, daña la imagen del gobierno cuitlahuista.

El gobernador previene para lo que viene

Se nos dice que, ahora sí, viene lo peor de la pandemia de Covid-19 –para nosotros, geográficamente, porque otros países ya tuvieron su pico–, que se daría en lo que resta del mes y que, de presentarse, seguramente alcanzará el mes de mayo.

Ahora más que nunca se requiere de unidad para enfrentar la amenaza y dejar de lado, en el caso de las autoridades, sus diferencias para otra ocasión y concentrarse en las medidas preventivas (me parece ocioso que funcionarios del gobierno estatal se estén peleando con el alcalde de Veracruz en lugar de que sumen fuerzas).

Por lo que hace al Estado, el número de municipios donde hay casos de “sospechosos” crece; hasta la noche del sábado oficialmente eran 72 y el número de enfermos positivos era de 68, la mayor parte concentrados en los municipios de Veracruz (23), Boca del Río (14), Poza Rica (6) y Xalapa (5).

La zona centro concentra el 78 por ciento de los casos confirmados y la Secretaría de Salud ha dicho que la fase actual tiene como característica que el número de contagios crecerá de forma acelerada. Advertidos estamos.

Esa noche, la jefa del Departamento de Vigilancia Epidemiológica de Veracruz, Dulce María Espejo Guevara, comentó que aunque existían 63

casos confirmados (el boletín oficial manejó 68), “por cada caso positivo se estima que puede haber entre ocho o hasta diez infectados” (Karla Cancino, Diario de Xalapa), por lo que la cifra rebasaría los 600.

Se anuncia la llegada de la Fase 3 en la que, según dijo Hugo López-Gatell, la acción más importante es la reconversión de hospitales para atender a los pacientes. “… en la Fase 3 habrá crecimiento acelerado de casos y muy tristemente muertes”, dijo muy claramente.

En Veracruz el gobernador Cuitláhuac García Jiménez se dedicó el pasado fin de semana a ubicar instalaciones donde se podrían adaptar hospitales y al menos se consideraron tres: el Velódromo de Xalapa, el Centro de Raqueta de Boca del Río y lo que iba a ser el Hospital Psiquiátrico de Orizaba, más el Hospital Materno-Infantil de Coatzacoalcos bajo control del Ejército, además de que la Marina ha anunciado un Centro de Aislamiento Voluntario Móvil.

Ese paso es de mucha importancia, debe reconocerse, aunque, por lo que hace a las instalaciones estatales, falta lo más necesario: el personal especializado y, sobre todo, el equipo. Por ahora lo alentador es que se ve acción oficial preventiva.

Una nota que publicó ayer el diario Reforma era como para poner en alerta todos los sentidos. El Hospital Juárez de México ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero de la CDMX, reconvertido ya, solicitó la compra urgente de 1,200 mortajas o bolsas para cadáveres, en forma “casi inmediata”.

Economista ve bien postura de México ante la OPEP

Me llamó la atención un artículo del doctor en Economía, Arturo Francisco Gutiérrez Góngora, en el que “por primera vez” apoya los argumentos del gobierno federal para no reducir la producción de crudo (referente.com.mx, 11/04/2020).

El mes pasado Arabia desató una guerra de precios con Rusia que desestabilizó los mercados y llevó al mundo a una crisis económica asociada con la pandemia del Coronavid-19. Ni qué decir que el gobierno de México resultó afectado, aunque los consumidores beneficiados por la baja del precio de la gasolina.

El también director general del Instituto de Administración Pública (IAP) recuerda que el mundo consume más de cien millones de barriles diarios. En febrero México produjo apenas 1.7 millones de barriles diarios y su plataforma de exportación fue de 1.2 millones de barriles diarios. El precio promedio fue de 53 dólares por barril, que en marzo cayó más de 10 dólares por barril (por eso la gasolina bajó de un promedio de 19.57 a 16.57 pesos por litro, un 15% menos a favor del consumidor).

La semana pasada Arabia pretendió establecer que los precios recuperaran sus niveles de marzo, de antes de la guerra con Rusia, y para ello se pretendió imponer que todos los países productores, entre ellos México, bajaran su producción, en el caso de nuestro país en 400,000 barriles, a lo que el gobierno federal dijo que no, que lo haría en solo 100,000 barriles.

El argumento de Gutiérrez Góngora es que lo que se produce en el país (1.7 millones de barriles diarios) no es significativo en relación a lo que se necesita en el mundo (más de 100 millones), por lo que los demás países productores podrían llevar a cabo su acuerdo sin México. Finalmente aceptaron la postura de nuestro país, pero porque Donald Trump asumió que Estados Unidos cargaría con el resto.

Concluye: “Los consumidores debemos apostar a precios internacionales bajos que signifiquen un precio promedio de la mezcla mexicana menor a los 30 dólares, que le permita al gobierno ganar un poco por su petróleo pero también que los mexicanos disfrutemos lo que tanto nos han prometido por décadas: GASOLINA BARATA”.

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