Pangolín, el verdadero villano

Pangolín
Pangolín FOTO WEB
- en Opinión

Sergio González Levet / Aunque los murciélagos fueron los que incubaron en sus organismos la mutación del coronavirus que dio paso a la enfermedad Covid-19, hay un animalillo que fue el cómplice en la infestación de los humanos, y que nadie menciona: el pangolín.

Es un mamífero parecido al armadillo, porque tiene el cuerpo cubierto de escamas de queratina, aunque no están emparentados pues los toches (como se les conoce en Veracruz) pertenecen al orden Xenarthra y los pangolines al orden Pholidota -lo que eso signifique, je je-. Vamos, como los Yunes de Soledad de Doblado y de Perote, parecen primos, pero no lo son en realidad.

Esos animales son muy solicitados en los mercados populares de Asia por su sabrosa carne y porque su piel escamosa se utiliza en la medicina tradicional. Se considera que anualmente se capturan y venden unos dos millones y medio de ejemplares, y por eso la especie se considera en peligro de extinción, al grado tal que se está a punto de prohibir su comercio legal en todo el mundo.

No es cierta la leyenda urbana de que los chinos comen murciélagos. Sin embargo, en el mercado de Wu Han se venden muchos pangolines y resulta que estos animalillos se alimentan de hojas, que muchas veces están infestadas de estiércol de murciélagos, que arrojan mientras vuelan (bendito dios que las vacas no tienen alas).

A fines del año pasado, un grupo de investigadores terminó una investigación sobre el pangolín, en la que analizaron los virus que atacaban a su organismo. Y resultó que esos animalitos eran receptáculos del coronavirus, y por tanto su carne comestible fue el vehículo por el que entró a los organismos humanos.

Con esa información científica, se echan abajo las teorías conspirativas del tipo de que los chinos habían creado el virus y lo habían soltado para provocar la caída de los Estados Unidos, y de la civilización occidental amarrada a ellos.

Lean la conocedora lectora y el sagaz lector esto que dice el investigador español Manuel Peinado Lorca:

“Aunque no les guste a antivacunas, terraplanistas, geoestrategas de pega y otras tribus partidarias de las conspiraciones apocalípticas, existen argumentos científicos más que suficientes para probar que el SARS-CoV-2 es una zoonosis vírica originada en murciélagos y luego transmitida a través de otros mamíferos a los seres humanos”.

Bueno, pues aquella investigación inicial sobre los virus del pangolín resultó la base de la que han partido los estudios para dar con el genoma del SARS coV-2, que produce el Covid-19 y se ha traducido en una pandemia que nos cambió la vida y la historia a los seres humanos contemporáneos.

Y todo por un animalito que se parece al toche y tiene carne muy sabrosa también.

 

¡Justicia para María Elena Ferral!

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