El gran fraude de la rifa del avión

Avión
Andrés Manuel López Obrador y el gran fraude de la rifa del Avión Presidencial FOTO: WEB
Ni dinero ni la aeronave al ganador
Solo buscan que el pueblo lo pague

Carlos Jesús Rodríguez Rodríguez / AUNQUE EN un principio se tomó a “chunga” la rifa del avión presidencial que, en realidad, no será tal sino una argucia del Gobierno Federal con el afán de obtener recursos para poder pagarlo de una vez por todas y, entonces sí, sin la presión de los intereses ponerlo a la venta para cuando finalmente se logre colocar, lo que podría suceder en unos dos o tres años, entregar una parte del dinero al ganador del “cachito” y todos contentos, sobre todo si el afortunado ganador es un seguidor adoctrinado de AMLO incapaz de reclamar la recompensa. Porque la explicación del Presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido más que clara: 1.-El ganador no podrá obtener la aeronave de manera física ni en su caso el dinero de forma inmediata. Tampoco podrá vender el avión presidencial en una cantidad menor a la establecida en caso de que fuera un empresario con esa posibilidad, soslayando que quien se lo saque podría hacer con su premio lo que le plazca. 2.-Quien logre sacarse el premio mayor que será el avión presidencial obtendrá el dinero del mismo cuando el gobierno logre realizar su venta. Los recursos serán resguardados a través de un fideicomiso en el Banco de México donde los intereses se irán capitalizando durante un tiempo designado por la autoridad para que el afortunado decida qué hacer con su dinero. Lo que el Presidente pretende, en realidad, es obtener los 2 mil 500 millones de pesos que aún faltan de pagar como remanente de la deuda de la aeronave, y obtener 500 millones de pesos para un año de mantenimiento que es cálculo somero de la administración para colocarlo en alguna Nación del mundo, pero desea que el “pueblo bueno” sea quien pague la aeronave como si éste fuese responsable de que la administración de Felipe Calderón Hinojosa lo adquiriera para uso de Enrique Peña Nieto en un pago total de impunidad a futuro. Pero maestro del engaño, como suele ser, AMLO usará en los “cachitos” la leyenda: “Es una cooperación para adquirir equipos médicos y hospitales donde se atiende de manera gratuita a la gente pobre”, y esto, por supuesto, alentará a los que menos tienen, pues se saquen o no el avión, el Presidente ya les prometió que habrá hospitales y medicinas gratis, cuando lo que en realidad quiere es pagar esa aeronave para que no siga sangrando a su presupuesto clientelar electoral, y ya cuando se venda, tampoco lo usará para ese fin porque tendrá que entregar parte del dinero al ganador, en suma, la aeronave no es del Gobierno sino que constituye una deuda que hay que pagar.

Y ES que AMLO ha ido cambiando la versión a conveniencia, pues a principios de este año indicó que la venta del avión permitirá obtener recursos para comprar equipos para hospitales como rayos x, tomógrafos, ambulancias, pero en Junio de 2019 habría dicho que el dinero obtenido permitiría financiar el Plan Integral de Desarrollo para Centroamérica firmado con su homólogo Donald Trump. Ahora que, en caso de destinarlo al sector salud del País, el monto equivaldría a solo el 19 por ciento del costo total que constituye equipar a los centros de salud, clínicas y hospitales que darán servicio como Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI), cuyo monto asciende a 13 mil 83 millones de pesos.

QUIZA LO real es que sacarse el avión presidencial será más fácil que pegarle al gordo de la Lotería Nacional o, incluso, al Melate, pero 100 millones de veces más difícil llegar a cobrar el premio. Y es que del Melate se seleccionan 6 números entre 1 y 56, lo que da como resultado 32 millones 468 mil 436 líneas de números, es decir, hay más de 32 millones de resultados posibles, lo que significa una probabilidad de ganar del 0.000003 por ciento o, tres millonésimas de uno por ciento de posibilidades, lo que no pasa con los volados que solo tienen dos posibilidades: águila o sol.

EN EL caso de la lotería nacional es casi lo mismo, aun cuando ésta tiene diferentes sorteos, pero si tomamos como referencia el mejor sorteo de todos: el Gordo de Navidad, este lleva 80 mil números o billetes que se imprimen del 00000 al 80 mil. Cada uno de los números está acomodado en las famosas series que son el conjunto de 20 cachitos o billetes con el mismo número impreso en ellas. ¿Por qué tienen el mismo número? Cada cachito, también conocido como fracción o vigésimo, es una de las 20 partes que conforman una serie por lo que representan una de las veinte partes del premio. Por eso los premios mayores se entregan a las personas que compran más de una serie completa, generalmente. Si sólo tienes dos cachitos de las veinte partes que conforman una serie entonces el premio se reparte entre quienes cuentan con los demás cachitos del número ganador. Para cobrar ese premio, que no es el mayor, pero que tiene parte del acumulado para ese sorteo tienes que solicitar un reintegro. Este monto es la devolución de la misma cantidad que invertiste al comprar tus cachitos, algo que no se ha dicho si habrá en la rifa del avión presidencial, esto es, si podrán cobrarse los reintegros, pero se duda si se considera que lo que se buscan son recursos.

Y SI no hay reintegros, al parecer, las personas que compren el «cachito» en 500 pesos para la rifa del avión tampoco obtendrían el dinero del premio mayor de inmediato, ni la aeronave de manera física. Según la explicación del Presidente, quien gane el avión presidencial podrá tener el dinero en un fideicomiso en el Banco de México. El objetivo sería que cuando se venda el avión, al ganador «le vayan entregando los intereses, se vayan capitalizando y que en un tiempo pueda decidir qué hacer con su dinero», esto es, para que no se vuelva loco de contento y pierda hasta a la familia, algo que en verdad mueve a risa, porque se juega con la inteligencia de los mexicanos, sobre todo de los seguidores de AMLO que aún siguen con la venda puesta en ambos ojos. “¿Cómo le hacemos para que el que se saque el premio no se desgracie, no afecte a su familia, que pueda tener este bien, pero que lo aplique adecuadamente, que sea un bien para toda la familia?, se preguntó el presidente, olvidando que rifa es rifa, y lo que suceda con el ganador no es su problema. Ahora solo falta que en las letras chiquitas del sorteo coloque la leyenda: -AMLO será el administrador vitalicio de los recursos del sorteo, y los ira dando al ganador conforme a sus necesidades”. Y es que argumenta que, “aun cuando alguien se saque el avión, sería muy lamentable que lo malbaratara. Como norma le tendríamos que poner que si lo vende, cuando menos sea a precio de avalúo, por él mismo; si lo va a rentar, tiene que tener una empresa que se lo administre. Son ciertas cosas que tendrían que resolverse». Y uno se pregunta: ¿Y entonces, qué rifa el Presidente López Obrador si el premio no podrá disfrutarlo de inmediato el ganador?. Vamos, ni siquiera le permitirían conocerlo por dentro. De ese tamaño es el embuste. OPINA [email protected]

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