Una ordinaria forma de hacer política

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Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB
- en Opinión

Francisco Vargas / Si bien sabemos que la forma en como se conducen la mayoría de los funcionarios del actual régimen es no sólo vulgar y corriente, sino que también es la muestra que del fomento de la ignorancia e incompetencia, el llevar al poder del servicio público a personajes cómo Sergio Mayer, Cuauhtémoc Blanco o el “Mijis” han terminado por sepultar el poco prestigio que aún le quedaba a la clase política en nuestro país.

Pues es que con la llegada de uno de los Presidentes con menos preparación en la historia de México como López Obrador, han quedado en el olvido aquellos grandes y eficientes servidores públicos que ha dado nuestro país como Adolfo López Mateos, Ruiz Cortines o el propio “Benemérito a las Américas” el gran jurista y reformador Benito Juárez.

En estos primeros 13 meses de gobierno, los líderes que dirigen las principales instituciones de los tres poderes del país han dejado mucho que desear intelectual y culturalmente hablando, comenzando por el Presidente, que en su primer día como mandatario nacional, incluyó en su discurso presidencial una frase (“me canso ganso”) que fue prácticamente imposible de traducir para los invitados extranjeros, y que fue mayormente vista como graciosa por la gran mayoría de los entonces presentes, sin embargo, es precisamente esa imagen (graciosa) lo que pareciera proyectar todos los días en sus conferencias mañaneras, el que debiera ser un auténtico líder diplomático y digno representante de todos los mexicanos.

Esta inteligente y pulida imagen que proyecta el Presidente y otros altos funcionarios en el país, no es más que una hábil estrategia política para atraer simpatizantes y crear la famosa “cortina de humo”, con la finalidad de poder manipular y engañar eficazmente a las masas con cifras y resultados incorrectos, lo cual conocemos como “demagogia populista”, y que se le da muy bien a la mayoría de políticos.

Tanto ellos, como sus asesores están conscientes de todo lo que esto genera, pero para los analistas y estrategas preparados saben que es contra producente generar una proyección sarcástica o de burla en el exterior, la prueba de ello está en que desde que tomó protesta como Presidente, López Obrador no ha viajado al extranjero para representar a México en otros países, debido a su degradada imagen que tiene como mandatario, que le resta credibilidad y presencia ante otros líderes mundiales con mucha más preparación y experiencia.

Queda claro que esta es una nueva forma de hacer política, pero al mismo tiempo demuestra que México cuenta con un mandatario ordinario y vulgar que nadie toma en cuenta a nivel internacional.

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