Realidad en Veracruz mata Primer Informe de Cuitláhuac; veracruzanos no creen nada de lo que dijo

Cuitláhuac
Xalapa,Ver. Cuitláhuac Garcia Jiménez FOTO: MIGUEL ÁNGEL CARMONA/FOTOVER
- en Carrusel, Opinión

Armando Ortiz / En primer lugar, no existe la tan mentada honestidad que tanto pregona Cuitláhuac García. Y no existe porque cada uno de los secretarios de despacho ha demostrado que su afán es mentir, encubrir, robar, corromper, sacar provecho del cargo. Así lo demostró Eleazar Guerrero quien en un acto de pulcra honestidad colocó a decenas de familiares en puestos clave del Gobierno estatal; los nombres están en cada dependencia. También demostró deshonestidad Zenyazen Escobar, y aunque pudiéramos irnos a sus primeros días como secretario de Educación, en las últimas semanas el affaire “Pepsi” mostró su codicioso rostro. Mintió diciendo que no había tal convenio y se le demostró que sí lo había. Igualmente, Ramos Alor en Salud ha mentido y ha gozado del nepotismo, tomando ejemplo del propio gobernador. La crisis del dengue, el desabasto de medicinas para el cáncer y el tema de las hemodiálisis son ejemplos de asuntos que no logró resolver. En Seguridad Pública Hugo Gutiérrez Maldonado hizo gala de ineficiencia. No pudo con el crimen, porque no traía estrategia, sólo quería sentirse un policía de esos que salen en las series televisivas, quizá como Magnum o El Pantera. Pero resultó ser el Patrullero 777; así de cantinflesco se le veía en los operativos. Por cierto, algunos medios y funcionarios del actual gobierno suben mensajes de ese Veracruz que sólo Cuitláhuac García ve en su imaginación. Los usuarios de redes sociales se han encargado de aterrizarlos, señalando las graves faltas y fallas que tiene este gobierno.

Si el estado anda mal, la culpa no es mía, es de los demás, así el informe de Cuitláhuac García

En el estado todo anda bien, pero si algo llegara a andar mal, la culpa es de los gobiernos anteriores, no del gobernador Cuitláhuac García. Desabasto de medicinas, la culpa es de los demás; dengue, la culpa es de los demás; primer lugar en feminicidios, la culpa es de los demás; estar entre los primeros lugares en secuestros, la culpa es de los demás; estar entre los primeros lugares en homicidios, la culpa es de los demás; primer lugar en nepotismo, ahí si no, ahí la culpa es de su abuela. Por supuesto, todo indica que el gobernador de Veracruz no asume ni asumirá su responsabilidad. Mientras Veracruz tenga un pasado reciente, la culpa de los que pase en el presente, siempre la tendrá el pasado; ¡vaya actitud pueril! De entrada, es lamentable, sobre todo si tomamos en cuenta que el estado de Veracruz está viviendo días poco ordinarios. En el sur de Veracruz, a pesar de la llegada de la Guardia Nacional, los delitos de alto impacto no cesan. Las masacres que se han llevado a cabo no tienen solución, por lo que los crímenes del bar Caballo Blanco, donde murieron hombres, mujeres y niños, permanecen impunes. De modo que es una falacia señalar que ya no hay impunidad, pues el mismo no controla el ejercicio de la justicia. Días oscuros vive Veracruz, con un gobernador que no responde a la realidad.

Las porras en el Informe del Cuic no fueron por eficiencia, el que llevó más acarreados tuvo más; un discurso soporífero que durmió a varios

El de Cuitláhuac García fue un informe cerrado. Se invitó a representantes de los diferentes sectores de la sociedad, pero sólo a lo más selecto. Por supuesto no fue un informe abierto, al que cualquier veracruzano pudiera entrar. Quien no llevaba invitación no entraba; se tenía que cuidar que algún alborotador echara a perder el gran momento de un gobernador que con su discurso soporífero durmió a más de uno en el Teatro del Estado. Se comenta que quien llevó más acarreados al informe fue el secretario de Educación, el pepsicolero Zenyazen Escobar. Y por ello, cuando se hizo mención y deferencia a su persona, las porras hicieron su trabajo. Fue un informe sin grandes logros, un informe de mentiras y de medias verdades, que también son mentiras. Quienes fueron acudieron a la reinauguración de un ritual que había fenecido: “El día del gobernador”. Por supuesto la fiesta era para el gobernador y no se valía echarla perder con números reales, con cifras a la baja o con estadísticas donde se muestra que la incidencia delictiva no baja. Era el día del gobernador y había que llenarlo de aplausos y de hurras, como a una quinceañera que, en su día, por muy fea que sea, hay que decir que es una muñequita, un terrón de azúcar, un capullo de flor. Chinguen su madre los detractores, que ven un Veracruz desde otra perspectiva.

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