AMLO no reconoce el nepotismo, inseguridad, simulación y su mala relación con la prensa

Nepotismo
Andrés Manuel López Obrador FOTO: WEB

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha demostrado que por bien intencionado que sea, no es infalible. La mala relación del presidente con los medios de comunicación no es poca cosa, aunque él lo minimice. La sucia y violenta renovación de la dirigencia morenista, también de refilón, le afecta. Los tropiezos de su segunda a bordo, Olga Sánchez, como en el caso de la Ley Bonilla, muestran una radiografía que en nada ayuda al presidente. Ésta revela de cuerpo entero las componendas convenencieras que se dan tras bambalinas en el gobierno de la cuarta transformación.

Los casos impunes de nepotismo que se han dado, como el de Veracruz donde el propio gobernador negó el parentesco con su encargado de finanzas, también colocan al Ejecutivo federal como un funcionario despreocupado de lo que ocurre en tierras jarochas, aunque haya venido varias veces a tomarse la foto.

Y si añadimos el fracaso de la detención y liberación del hijo del Chapo Guzmán en Culiacán, son señales precisas que indican que el presidente no tiene todas las respuestas a la problemática que sucede en el país. No sería mala idea que el propio presidente se sentara a reflexionar y fuera un poco más humilde con sí mismo, eso seguramente le traería muchos beneficios.

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