Pero removieron a Winckler y a la espuria encargada de despacho poco, muy poco le importa resolver el caso Caballo Blanco porque sabe que en su resolución tendrá que descubrir que gente del gobierno del estado está implicada en la protección de criminales; descubrirá además que la versión “loca” del gobernador de que el perpetrador de la masacre es “La Loca”, fue una mera ocurrencia, una mentira que terminó embarrando al presidente de México.
De momento, ya son 31 los muertos de la masacre del bar Caballo Blanco, donde unos individuos, miembros de la delincuencia organizada, incendiaron el lugar. Que no se nos olvide la masacre de Caballo Blanco, porque a eso le apuesta este gobierno, al olvido, pues ahora ya no tienen a quien culpar.