Rosario Robles, de la gloria del poder, al infierno de la cárcel

Robles
Rosario Robles Berlanga FOTO: WEB

A Rosario Robles se le veía engallada, se sabía protegida, confiaba en el despacho de abogados que había contratado. Sabía que el poderoso fiscal de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, se la tenía jurada, no obstante comenzó a sudar frío cuando le congelaron sus cuentas financieras, es cierto que éstas sólo tenían 20 mil pesos, sin embargo, esta acción señalaba que iban sobre ella con todo. Durante su comparecencia de la semana pasada ante el juzgado federal, trataba de disimular su preocupación, sin embargo las acusaciones que pesaban sobre ella no eran cualquier cosa.

Se le acusaba de formar parte de un esquema de triangulación de dinero, que funcionó con universidades públicas que subcontrataban a empresas fantasma para la prestación de servicios que no se ejecutaron. Antes, Rosario Robles trató de ampararse contra cualquier posible orden de aprehensión que pudiera haber sido librada en su contra, luego de que la Fiscalía solicitara su comparecencia el 8 de agosto, sin embargo, sus intentos fueron en vano.

No obstante, lo peor estaba por venir, su rostro enjuto comenzó aparecer cuando Felipe de Jesús Delgadillo Padierna mencionó su vinculación a proceso por los delitos de ejercicio indebido del servicio público, cometidos durante su gestión en Sedesol y Sedatu, en ese preciso instante sus ojos se pusieron llorosos y estuvo a punto de soltar el llanto. Ese es el precio de la ambición de poder, de una mujer que pasó de la gloria, al infierno.

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