Jóvenes, la generación extinta; los que pagan los platos rotos

Jóvenes
Los jóvenes, una generación extinta que vive en el abismo FOTO: WEB
- en Opinión

David Celaya Sibrián / La situación del país, se debería estar aliviando, sin embargo, se agrava. La violencia aumenta en muchos estados y las oportunidades para los jóvenes son cada vez menos. Tal parece que una buena parte de la sociedad mexicana sigue siendo sumamente conservadora, a veces temerosa. Ese miedo nos ha sumido en un estado de desesperación y desencanto. Los jóvenes de hoy en día viven sumergidos en los avances tecnológicos, en cierta parte, estos avances han creado un panorama de distracción en donde podemos olvidar un poco la realidad e introducirnos en un mundo de conformidad surreal.

Los políticos han programado centros de actividades para evitar que las nuevas generaciones caigan en las drogas o en la delincuencia organizada. Han construido paseos peatonales con áreas verdes, parques donde se han instalado aparatos para ejercitarse, centros de rehabilitación con acceso para cualquier persona sin ningún costo; pero todo esto es sólo para crear un estado de simulación ficticio, solamente creído por ellos mismos.

Pero nuestros gobernantes no quieren hablar o combatir el verdadero problema, y ese todos lo sabemos. En nuestra sociedad, los jóvenes son acorralados, al parecer, de manera intencional con salarios mínimos, procurando que desesperen y busquen las formas fáciles de ganar un poco más de dinero, sin importar que su vida esté en juego.

El saldo de muertes es y será cada vez mayor, cada hombre, mujer, niño o niña fallecidos en este país representa un pequeño territorio de una nación hecha añicos. Podemos no querer ver lo que significa cada muerte, pero lo cierto es que estamos heridos. Tiempo atrás, los casos de asesinatos o desapariciones, se sabía que ocurrían, pero lejos de nuestra casa.

Hoy en día, es difícil encontrar un hogar donde la muerte no haya entrado y arrebatado cruelmente a un familiar, a un amigo o a un conocido cercano. Mientras nuestros políticos no quieran ver el verdadero problema de esta generación, la violencia avanzará, de tal forma que un día, sin desearlo, la muerte podría tocar sus puertas y sin remordimientos ni consideraciones por considerarse de un estatus mayor, alguno de los familiares de estos políticos necios podría ser arrebatados de la misma forma.

Entonces entenderán qué es lo que pasa en el abismo en el que muchos jóvenes viven.

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