Guillermo Fernández, la soga al cuello; pudo ocupar los 19 millones, prefirió regresarlos; la Contralora avaló esa brutalidad

Xalapa, Ver. El titular de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) Guillermo Fernández Sanchez en compañía de la Contralora General del Estado, Mónica Leslie Garibo Puga acudieron esta mañana a la Fiscalía General de Veracruz a interponer una denuncia sobre las evidencias del mal manejo dentro de la dependencia SEDESOL durante la administración anterior FOTO: MIGUEL ÁNGEL CARMONA/FOTOVER

Dice la Escritura: «El que excava un hoyo caerá en el mismo, y el que hace rodar una piedra… a él vendrá de vuelta». Guillermo Fernández, afanoso de quedar bien con su benefactor, quien a pesar de sus limitaciones lo puso en una de pendencia importante, se asomó por el desfiladero y se fue de hocico. El titular de Sedesol quiso cavar un hoyo para enterrar a Índira Rosales, quien “agravió” a su jefecito, y el mismo cayó en ese hoyo.

Después de que en Libertad bajo Palabra hiciéramos públicas las brutalidades cometidas por este funcionario, empleados de Sedesol, de manera anónima, acusaron que quien devolvió los recursos al Gobierno Federal por no ejercerlo fue el empleado de Cuitláhuac García: «A las empresas que no estaban cumpliendo se les pagó lo que hicieron y se rescindió el contrato y quedó el remanente de 20 millones de pesos que están regresando. Quedó la posibilidad a la actual administración para que ellos hicieran una licitación únicamente por ese monto».

Lo que agrava todo esto es que en la denuncia que hiciera Guillermo Fernández se hizo acompañar de la contralora del estado, Leslie Mónica Garibo Puga, esa que le quería renunciar a Cuitláhuac y que fue obligada a seguir en el puesto. Mejor le hubiera renunciado al Cuic antes de caer en estos asuntos bochornosos, antes de verse involucrada en las brutalidades de Guillermo Fernández, titular de Sedesol.

Pero Guillermo Fernández puede estar tranquilo, su jefe no lo quitará del cargo, porque Cuitláhuac García no puede reconocer que sus empleados se equivocan, porque sería como reconocer que él también se equivocó.

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