Cuando decimos que Guillermo Fernández de Sedesol es bruto, es porque tenemos los pelos del bruto en la mano

El titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en Veracruz, Guillermo Fernández Sánchez acudió junto con el cuerpo jurídico a presentar la denuncia ante la Fiscalía General del Estado (FGE) en contra de funcionarios de la administración anterior FOTO: FRANCISCO DE LUNA

Guillermo Fernández, antes de ser titular de Sedesol, era uno de esos sujetos que para llamar la atención se sentaba en La Parroquia de Xalapa, invitaba un café a los periodistas y se ponía a defender cualquier causa que estuviera de moda. Un día Guillermo Fernández Sánchez era especialista en feminicidios y condenaba los asesinatos de mujeres en el estado, otro día era experto en seguridad y afirmaba que el gobierno de Yunes Linares estaba rebasado, y otro día de café se acordaba de que era ingeniero especialista en energía y salía a decir que el gasoducto que pasaría por Xalapa ocasionaría cientos de pérdidas humanas. El caso es que el señor era aprendiz de todo, maestro de nada.

Pero como era muy amigo de Cuitláhuac, éste lo puso en Sedesol, sin importar que no tuviera cualidades para el cargo. Que Guillermo Fernández es bruto, eso lo repetimos y lo sostenemos. Les diremos por qué. Hace unos días el secretario de Sedesol estatal denunció un subejercicio de 400 millones que no se ocuparon y que se tuvieron que devolver a la Federación. Primera brutalidad, no eran 400 millones, eran 19 millones de pesos, una importante diferencia que un bruto no podría detectar. La segunda brutalidad se da porque quien recibió esos 19 millones fue él. Quien no los pudo ejercer fue él, a pesar de haber tenido cuatro meses para licitar alguna obra y utilizarlos.

La administración anterior le entregó esa cantidad porque es parte de la entrega-recepción. Fue la administración anterior la que rescindió dos contratos en noviembre antes de que llegara el gobierno morenista; conforme a derecho se les pagó a estas empresas y el contrato se rescindió. Guillermo Fernández estaba obligado a utilizar ese recurso, pero el muy bruto no lo hizo y ahora el muy bruto denuncia subejercicio, y se pone la soga al cuello. ¡Así o más bruto!

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