«Yo soy la autoridad y nadie está por encima de mí», lo dice el Jarocho, jefe de Delegaciones; sabe que Cuic no se mete ahí, porque Zen se podría molestar

Jarocho
Adrián Mota Montoya, el Jarocho, jefe de Delegaciones de la SEV FOTO: WEB

Adrián Mota Montoya, mejor conocido en los bajos mundos como el Jarocho, se siente en las nubes, pues jamás en sus días como vendedor de partes de auto robadas imaginó que iba a tener a su mando a tanta gente; particularmente 13 delegados de Educación que están a lo que el señor ordene. Ahora entendemos a la pobre de Diana Santiago, delegada de la SEV en el puerto de Veracruz, quien no le puede decir que no a nada que Adrián Mota le pida. Diana tuvo que colocar a los familiares del jefe de Delegaciones, y no sólo eso, sino que tuvo que inventarles puestos para que estuvieran cómodas las sobrinas y el sobrino postizo.

Adrián Mota sabe que a quien ya llaman “pelele”, es decir el gobernador Cuitláhuac García, no se atreverá a poner orden en el desorden de su “favorito” de la SEV. En una nota anterior decíamos que este tipo de funcionarios bandidos conocen de tiempo las debilidades de Cuitláhuac y se están aprovechando de eso.

Por lo mismo, no es extraño escuchar a Adrián Mota Montoya frente a sus subordinados de Coatzacoalcos decir lo que para él es una verdad incuestionable: «Yo soy la autoridad y nadie está por encima de mí». Ni siquiera Zenyazen Escobar se atreve a decirle nada a su exguarura, y el gobernador pues no quiere que se enoje con él su secretario de Educación.

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Comentarios

  1. A lo largo de mi corta experiencia dentro de la administración pública, siendo yo un empleado del más bajo nivel, me daba cuenta de que no es necesario meter a familiares en dependencias públicas por esto del nepotismo… entonces pensé en los diferentes funcionarios de las pasadas administraciones y ellos actuaban de manera inteligente…. contrataban a prestanombres a los que les daban cinco, siete o hasta diez mil pesos y con esto, los prestanombres se conformaban con cobrar por el pariente, sobrino o cuñado, tío primo etc… y ellos solían cobrar quince, veinte o hasta más y nunca se quejó nadie… en un momento dado, ellos cobraban y cuando llegaba contraloría, se aparecía todo el mundo…. y cuando no podían ir, se decían que estaban de comisión… a poco no es más fácil? Voy a cobrar por mis asesorías…ya que no les veo imaginación y estoy dispuesto a prestarme a sus servicios
    Jesús N. J.

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