Campaña eterna…e ilegal

Campaña
Imagen del spot de la Estrategia Nacional de Turismo 2019-2024, donde de manera ilegal proyectan imágenes propagandísticas del partido del presidente FOTO: WEB
- en Opinión

Aurelio Contreras Moreno / Cualquiera que conozca un poco de la administración pública de nuestro país, sabe que junto con las divisas que envían los migrantes, el turismo es uno de los principales sostenes de la economía mexicana.

La actividad turística aporta en promedio el nueve por ciento del Producto Interno Bruto nacional y es fuente de empleo de aproximadamente cuatro millones de personas. Gracias al turismo, México ha podido salir adelante de las sucesivas crisis económicas que ha sufrido en las últimas décadas.

Es pues, un sector noble que merece ser impulsado a través de políticas públicas bien estructuradas y estrategias que promuevan la llegada de más visitantes a la enorme oferta que existe en el territorio mexicano, más allá de los destinos de playa que son los más demandados.

Sin embargo, en vez de lo anterior, lo que puede inferirse luego de ver el nuevo spot de la Secretaría de Turismo del gobierno de la “cuarta transformación” es un retorno a ideas viejas, anacrónicas, sustentadas además en un delirante y megalómano culto a la personalidad del líder máximo, aderezado con una fuerte dosis de relativismo y posverdad en la que nada de lo que existía antes de la actual administración federal parece ser rescatable para quienes hoy ostentan el poder.

El spot que introduce la nueva campaña promocional de la Secretaría de Turismo -que a nivel federal encabeza Miguel Torruco- es un compendio de desatinos, cursilería e ilegalidad. Para empezar, en lugar de simplemente promover al país y sus destinos, el video que circula en medios y redes sociales es una pieza de propaganda de pobre manufactura, con edulcorada musiquita supuestamente “emotiva” de fondo, en el que se critican supuestos “desequilibrios” generados a costa de la actividad turística y se afirma, con una seguridad tan grande como la estupidez del enunciado, que “los datos y cifras a veces deforman la realidad”.

Pero más allá de las verdaderas deformaciones en las que se incurre en el promocional -que luego de las críticas que provocó, ahora dicen que era para consumo interno de los titulares del área en los estados-, lo más grave es, una vez más, la violación flagrante de la ley. Y no de cualquiera, sino de la misma Constitución.

El video de marras vuelve a lo que se ha vuelto el lugar común favorito del régimen: la “nueva etapa” en la historia de México iniciada el pasado 1 de diciembre con la asunción a la Presidencia de la República de Andrés Manuel López Obrador, y para lo cual se muestran imágenes del actual titular del Ejecutivo federal, e incluso del logo de su partido, Morena, violentando lo dispuesto en el artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Este numeral establece que “la propaganda, bajo cualquier modalidad de comunicación social, que difundan como tales, los poderes públicos, los órganos autónomos, las dependencias y entidades de la administración pública y cualquier otro ente de los tres órdenes de gobierno, deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso esta propaganda incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público”. Disposición que, como es claro, el gobierno de López Obrador, simple y cínicamente, se pasó por el “arco del triunfo”.

Es difícil creer que esto sea fruto de una mera y supina ignorancia sobre el marco legal vigente por parte de los encargados de esta campaña que promueve cualquiera cosa, menos el turismo. Aunque tampoco es de descartarse, si tomamos en cuenta los “perfiles” de algunos de los integrantes del gobierno de la “cuarta”

Pero sería mucho peor que la transgresión de las normas fuera una acción deliberada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para continuar en campaña eterna con miras a las elecciones intermedias de 2021, pues demostraría un desprecio por la ley propio de los regímenes más autoritarios, con los que al Presidente no le gusta que se le ligue, pero a los cuales se aproxima aceleradamente.

De verdad, ¿usted votó por eso?

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