El estilo Cuitláhuac de gobernar, dado lo delicado del asunto, no hay respuestas, sólo silencio; «eso mismo hacía Duarte», le reprochan los reporteros

- en Avenida Principal, Carrusel

De la misma manera que hacía Javier Duarte, Cuitláhuac García rehúye a las preguntas de la prensa. Sobre la salida de prisión de Arturo Bermúdez Zurita, el gobernador de Veracruz se limitó a leer unas líneas de lo que llamó un pronunciamiento. Por supuesto, muy a su estilo, culpó a “Jorgel” (sic) Winckler y a Yunes Linares de ser los responsables de que Bermúdez Zurita haya salido de prisión para enfrentar su proceso en libertad.

En ese escueto pronunciamiento, harto folclórico por cierto, convocó a la sociedad veracruzana a través de todos los sectores a que manifiesten si Jorge Winckler debe o no continuar como fiscal del estado. Tal vez, a la manera de López Obrador, quiere hacer una consulta para ver si Winckler debe o no seguir de fiscal. Cuitláhuac García, como si necesitara anunciarlo, también dijo que cancelaba su asistencia a un desayuno con el Magistrado Presidente del Poder Judicial del Estado, Edel Álvarez Peña, hasta saber si Edel está o no involucrado en lo que llamó aberrantes hechos.

Después del pedestre pronunciamiento, Cuitláhuac García dijo que por ser un tema delicado no iba a haber preguntas y respuestas para los reporteros. Es lamentable, en el momento que los ciudadanos requieren respuestas, el gobernador sale por la puerta de atrás seguido de su secretario de Gobierno. Al momento de salir uno de los reporteros le reprocha: «Eso mismo hacía Duarte cuando había temas delicados, cuando había cosas sensibles Duarte huía después de dar su mensaje».

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