Hacen una Marcha por la Vida, pero no una marcha para promover relaciones seguras; marchar es reconocer su derrota

Iglesia
Marcha por la Vida de la Iglesia católica FOTO: WEB

Los católicos tienen derecho a marchar; la Iglesia católica tiene derecho a pronunciarse, y a exhortar a los católicos. Pero católicos e Iglesia tienen la obligación de respetar el derecho de otros a decidir. La llamada Marcha por la Vida no es otra cosa que una manifestación política para influir en las decisiones legislativas del Estado. Estado y religión deberían mantener una distancia sana, prudente. Pero a la Iglesia eso no le parece. Su Marcha por la Vida es una marcha en contra del aborto.

Pero Iglesia vive confundida, porque no hay tal ley pro-aborto o en contra del aborto. Lo que está en juego es una ley que le permita a las mujeres decidir sobre sus propios cuerpos. Muchas personas pueden estar en contra de que una mujer aborte, eso es comprensible, pero por encima de ello consideran que la decisión de abortar pertenece a quienes conciben. La Iglesia quiere corregir sus errores, hace una marcha en contra del aborto, pero no una marcha en la que promueva las relaciones seguras, las relaciones entre parejas casadas.

Una de las derrotas de la Iglesia se mide en el número de jóvenes católicas que se embarazan sin estar en el matrimonio. Ante esa derrota, la Iglesia busca que paguen todas las mujeres, negándoles el derecho a decidir, criminalizando la acción que decidan tomar, sean católicas, protestantes, ateas.

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