Discurso del Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares en la entrega de la Medalla «Ignacio de la Llave» al General Juan Manuel Rico Gámez y al Almirante Fernando Arturo Castañón Zamacona

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Veracruz, Ver. Muchas gracias.

Muy buenas tardes, muy distinguida concurrencia.

Celebro que estén presentes con nosotros el Almirante Ángel Enrique Sarmiento Beltrán, Subsecretario de Marina y muy distinguido veracruzano; bienvenido a Veracruz Almirante, ésta es tu casa.

El General de División Juan Manuel Rico Gámez, hoy comandante de la IX Región Militar con sede en Acapulco, y antes comandante de la VI Región Militar con sede en La Boticaria, en Veracruz. Qué bueno que está con nosotros de nuevo, General.

El Almirante Fernando Arturo Castañón Zamacona, comandante de la Primera Región Naval Militar.

El General José Luis Sánchez León, comandante de la VI Región Militar; la diputada María Elisa Manterola Sainz, presidenta de la Mesa Directiva del Honorable Congreso del Estado; el magistrado Edel Humberto Álvarez Peña, presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado.

El maestro Fernando Yunes Márquez, presidente municipal de Veracruz, a quien agradecemos nos haya permitido que el primer evento en este remodelado Teatro Clavijero haya sido precisamente éste. Gracias, Presidente.

El licenciado Rogelio Franco Castán y todo el Gabinete de Gobierno, a quienes agradezco su presencia también.

Los compañeros comandantes, almirantes y demás representantes de las Fuerzas Armadas, de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina.

A nuestros compañeros del Grupo de Coordinación Veracruz, les doy igualmente la bienvenida.

Agradezco la presencia de diputadas y de diputados locales; de presidentas y presidentes municipales; de empresarios, de representantes de organismos autónomos y de medios de comunicación.

El día de hoy, nos reunimos para reconocer, en nombre del pueblo de Veracruz la lealtad y el compromiso de dos distinguidos militares; mexicanos, que, sin ser de origen veracruzano, se han entregado al servicio de nuestra tierra como si lo fueran: el General Juan Manuel Rico Gámez y el Almirante Fernando Arturo Castañón Zamacona.

Lo hacemos en un momento, en un escenario y con una condecoración, que convocan a la historia, a nuestra gran historia.

La ceremonia se lleva a cabo en el municipio de Veracruz, a unos cuantos meses de celebrar el 500 aniversario de su fundación.

La sede es este teatro, el Francisco Javier Clavijero, una bella edificación, casi bicentenaria, que recuerda la figura de un veracruzano singular, filósofo, historiador, defensor de la cultura indígena.

La condecoración que hemos entregado, honra la memoria de un militar, veracruzano, cuyo nombre lleva nuestro estado: el General Ignacio de la Llave.

General del Ejército, Gobernador de Veracruz, de la Llave fue un mexicano comprometido con la defensa de la soberanía nacional; igual combatió a los norteamericanos durante la invasión de 1847 que a los franceses en Puebla años después.

Fue un gran liberal, y en esa condición Ministro de Guerra del Gabinete de Juárez, refugiado en el puerto de Veracruz durante la Guerra de Reforma.

La historia del General Ignacio de la Llave es de lealtad y compromiso con La Patria.

Imponer la Medalla «General Ignacio de la Llave» es reconocer en quienes la reciben los mismos valores y principios que orientaron su vida; un profundo amor a México, lealtad a La Patria, honor, disciplina, rectitud, entrega.

La excelencia de su formación académica y la aplicación práctica de sus conocimientos en su prolongada y ascendente carrera al servicio de las Fuerzas Armadas, habrían sido razones suficientes para entregar este reconocimiento al General Juan Manuel Rico Gámez y al Almirante Fernando Arturo Castañón Zamacona.

Pero quiero que me permitan agregar algunos elementos más que abonaron la decisión de entregarles esta medalla.

En el Decreto que hoy se publica, se señala que ambos han tenido una destacada trayectoria en las Fuerzas Armadas y un invaluable compromiso con la paz y seguridad del pueblo de Veracruz.

Lo reitero, un invaluable compromiso con la paz y seguridad del pueblo de Veracruz. Soy testigo de ello.

Hace 660 días, al iniciar nuestro gobierno, me reuní por primera ocasión con los altos mandos del Ejército y la Marina en Veracruz.

Previamente, había solicitado la autorización de los Secretarios de la Defensa Nacional y de la Marina-Armada de México para hacerlo.

La madrugada del día primero de diciembre de 2016, en el Palacio de Gobierno de Xalapa, sentamos las bases de una relación respetuosa, intensa y fructífera entre la institución que represento y nuestras Fuerzas Armadas.

Convenimos, entonces, trabajar en plena coordinación para lograr que Veracruz mejorara sus niveles de seguridad y lograra también plena paz social.

Desde ese día, desde el primero de diciembre de 2016, hasta el día de hoy, todos los días, sin excepción, he mantenido contacto con los mandos navales y militares de nuestro territorio y puedo dar testimonio de su excepcional compromiso con Veracruz.

Con ellos y con los demás integrantes del Grupo de Coordinación Veracruz, hemos llevado a cabo ya más de 100 reuniones para analizar y tomar decisiones estratégicas en materia de seguridad pública.

También con ellos, y en buena medida gracias a ellos, pudimos enfrentar el año pasado el embate de dos huracanes, dos sismos y una temporada de lluvias intensas sin tener que lamentar la pérdida de vidas humanas.

Ahí estaban, ahí han estado soldados y marinos, marinos y soldados, cerca del pueblo de Veracruz en los momentos que más lo requiere.

Por ello, este reconocimiento se entrega a sus mandos, y en su persona, a todos los integrantes de la Fuerzas Armadas que día a día sirven a nuestro estado con valentía y profundo amor. Nuestro más profundo reconocimiento.

En nombre del pueblo de Veracruz, les digo: Gracias, muchas gracias por su cercanía y compromiso.

Estimada concurrencia, distinguidos familiares de nuestros homenajeados, muy estimado General Rico, muy estimado Almirante Zamacona.

Celebro tener la oportunidad de representar en esta ceremonia al gran pueblo veracruzano.

Celebro también, el haber tenido la oportunidad de trabajar en coordinación con ustedes; y lo digo con gusto, de aprender de su experiencia.

Me congratulo de tantas horas de análisis, de reflexión conjunta sobre temas tan delicados como la seguridad pública en reuniones que nunca estuvieron exentas del contenido personal y humano.

Creo que al igual que yo, todos los demás integrantes del Grupo de Coordinación Veracruz escuchamos con gran interés la claridad estratégica, los relatos históricos y también disfrutamos del fino humor del General Rico; gracias General.

Igualmente, en esas prolongadas reuniones dominicales, hemos tenido la oportunidad de aprender de la gran experiencia del Almirante Zamacona en materia de seguridad. De su claridad de pensamiento.

Y yo, en lo personal, de preguntarle y escucharlo hablar sobre el mar, de las corrientes del mar, de sus vientos. Es un apasionado del mar, yo lo soy también; gracias Almirante, muchas gracias.

Gracias también a sus familias, que sufrieron sus ausencias en los días que debieron ser de descanso, los dedicaron a servirle a Veracruz y, desde aquí, servirle a México.

Lleven la Medalla «General Ignacio de la Llave» como un testimonio perenne de gratitud del gran pueblo veracruzano.

Veracruz, esta tierra, este mar, siempre serán su casa.

Muchas gracias.

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