La larga y tormentosa viacrucis de los familiares de desaparecidos por reconocer restos

- en Carrusel, Estatales

Francisco de Luna / Xalapa, Ver. Un olor nauseabundo golpea la nariz e involuntariamente las manos cubren la boca y las fosas nasales. El hedor a muerto sale de la Dirección General de los Servicios Periciales; afuera se reúnen familias que buscan a los desaparecidos.

Ahí, Susana Morales Islas y Flavio Rosales Lira están a la espera para poder ingresar a una de las salas donde personal de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Veracruz mostrará indicios de los restos hallados en las 32 fosas clandestinas.

Ellos viajaron desde Tulancingo Hidalgo, partieron a las 03:00 de la mañana de este miércoles 12 de septiembre para llegar a tiempo a la ciudad de Xalapa, con la esperanza de tener noticias sobre su hijo Emanuel Rosales Morales de 26 años de edad.

Él desapareció desde hace año y medio, junto con otros dos jóvenes de 17 y 18 años. En ese entonces trabajan en un taller mecánico.

«Les pidieron un servicio y tenían que salir a la carretera a arreglar un carro. Salió junto con sus dos trabajadores y ya no regresaron. Son tres personas las que están desaparecidas desde hace año y medio».

Los papás, se miran cansados de casi seis horas de viaje. Tienen documentos en mano. Los ojos llorosos y la cara llena de angustia. Ya están listos para reconocer los restos.

Para estos tiempos, dicen que encontrarlo o reconocerlo entre los restos, sería descansar y terminar con los dolores «que oprimen y matan el corazón».

Los esposos narran que han buscado a Emanuel en todos lados. En los cuarteles y en las morgues de las ciudades del norte del estado de Veracruz como Poza Rica, Coatzintla, Tihuatlán y Tuxpan «por muchas partes hemos buscado», dicen.

Don Flavio, cuenta que por medio del Facebook se enteró del hallazgo de las fosas clandestinas que anunció de manera oficial el Fiscal, Jorge Winckler Ortiz el pasado 06 de septiembre.

Ese día se informó que fueron localizados 166 cráneos, 114 identificaciones, ropa y objetos personales. Todo ello en terrenos de la zona centro del estado de Veracruz.

«Quisiera saber algo de él. Si ya está muerto pues ni modo. Si está vivo…pues no sé qué pensar. No sé ni qué hacer. Hay veces que me quiero volver loco de tanto pensar», dice don Flavio con voz entre cortada y a punto del llanto.

A su lado, la señora Susana. Ella sostiene los documentos y papel higiénico corrugado y húmedo de tanto secar las lágrimas. A Emanuel lo recuerda de bebé, cuando lo tenía en brazos y así quisiera volver a acariciarlo y besarlo en la frente y juntos sonreír.

Ambos se han quedado a la espera desde hace casi dos años. No hay indicios, nadie sabe qué pasó «pero quiero que sepa que lo estamos esperando y si está vivo que busque la manera de comunicarse con nosotros».

Después de este mensaje, los sentimientos hicieron brotar las lágrimas a la señora Susana, quien dice soportar el olor a “muerto” pues ya han sido tantos los que ha tenido mirar para saber si se trata de Emanuel.

Este miércoles 12 de septiembre (2018) las familias que no están integradas a colectivos de desaparecidos, llegaron a Servicios Periciales ubicado en el fraccionamiento “Nuevo Xalapa”.

Se formaron para poder ingresar, iban nerviosos, sacaban los retratos y documentos con la esperanza de tener indicios y así poder encontrar entre los restos alguna pista sobre sus familiares desaparecidos.

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