Después del primero de julio, con la resaca a cuestas; muchos no tendrán cara para ver a su vecino después de todo lo que publicaron en redes sociales

Escena de la película El Perfumen, donde Jean-Baptiste Grenouille es llevado ante el verdugo frente a una multitud que cae embriagada por el perfumen del joven FOTO: ESPECIAL

En la novela El Perfume de Patrick Süskind, hay una escena en la que llevan a Jean-Baptiste Grenouille ante el verdugo. Pero Grenouille lleva un perfume del que pone unas cuantas gotas en su pañuelo y lo arroja a la multitud que cae en éxtasis. El perfume provoca que la libido de la multitud se inflame y todos, pobres y nobles, políticos y cardenales, se unen en una orgía que los deja exhaustos. Cuando el efecto del perfume pasa, los participantes se despiertan turbados, abochornados, avergonzados. Se dejaron llevar por un aroma mágico que los obligo a cometer actos indecentes.

De la misma manera, las campañas electorales soltaron su aroma mágico y sometieron a las personas a una orgía política. Los hermanos se fueron contra los hermanos y contra las hermanas y se escupieron en el rostro; los vecinos se repudiaron y se llamaron tontos, corruptos, vendidos. Los compañeros se distanciaron y se miraron con desconfianza. ¿Qué va a pasar el 2 de julio y los días subsiguientes?

Pues como dice la canción de Serrat: «Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal la zorra pobre al portal la zorra rica al rosal y el avaro a las divisas». Pero eso sí, no tendremos cara para mirar a nuestro hermano, vecino o compañero al que agraviamos.

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