Después de su salida de Televisa y Canal Once, Ricardo Alemán dice adiós a Milenio

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Ricardo Alemán FOTO: WEB

En esta vida todo se paga, por eso hay que portarse bien, decían las abuelas. El caso de Ricardo Alemán no sólo se resume a dos palabras como él mismo lo dice, se refiere a un derrotero de agresiones, burlas y calumnias que durante muchos años de su carrera dedicó en contra de Andrés Manuel López Obrador. Después de ser despedido de Televisa, que no es cualquier cosa, y de Canal Once, hoy nos enteramos de su renuncia en Milenio, al considerar que su permanencia en esa casa editorial «resultaba dañina para la casa que me abrió la puerta».

Seguramente muchos se regocijan de esta noticia, sin embargo, nadie racionalmente se debería burlar de la desgracia ajena. Como decían las abuelas, «estamos en la casa del jabonero, y el que no cae resbala».

Esta situación nos debería recordar la responsabilidad que tienen los medios y el papel tan importante que tienen los líderes de opinión. Un micrófono, una cámara, una señal de internet frente al comunicador, significa poder. Y si el líder de opinión abusa de éste, tarde o temprano la ley de la retribución le pasará la factura, como está pasando con Ricardo Alemán.

Que este episodio, que ha sido condenado hasta por el INE, nos sirva de lección para todos los que tenemos la valiosa tarea de comunicar. Y que los usuarios de las redes sociales comprendan un poco que el uso de éstas, es como una espada de dos filos, si no la saben usar, tarde o temprano saldrán lastimados.

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