Lorenzo Portilla ordenaba a sus auditores actuar como abogados defensores de los funcionarios corruptos

Portilla
Lorenzo Antonio Portilla FOTO: MIGUEL ÁNGEL CARMONA/FOTOVER

Los despachos contables seleccionados por el Orfis de Lorenzo Portilla tenían la encomienda del jefe de actuar como abogados defensores, de actuar como resanadores, como tapaderas de las estafas de muchos funcionarios públicos. Ninguno de estos despachos, incluyendo el de Torres Peralta, advirtió una sola empresa fantasma; ninguno advirtió el multimillonario desfalco que se estaba llevando a cabo; pero esos sí, el Orfis pagaba puntualmente a estos despachos que también fueron cómplices del robo del siglo.

Lorenzo Portilla y su Orfis tapadera no tienen excusa, si les pagaron o no para quedarse callados eso es otra cosa; nosotros creemos que sí les pagaron, porque nadie se presta de manera gratuita para encubrir los crímenes de otros.

Aquí lo esencial es que el Orfis, teniendo las herramientas, los instrumentos jurídicos, teniendo la ley en la mano fue omisa, fue negligente y fue cómplice. Por cualquiera de estas razones Lorenzo Portilla debería renunciar: ser omiso lo obliga a renunciar; ser negligente lo obliga a renunciar; ser cómplice lo obliga a renunciar.

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