Regresa de la “tumba” el padre Quintín, para decirnos quién inventó a los homofóbicos

Quintín
El padre Quintín López Cessa FOTO: JUAN DAVID CASTILLA

Se acuerda usted del padre Quintín, el que era vocero de la iglesia en la capital de Veracruz. Cada domingo los periodistas se reunían para escuchar sus galimatías, esas expresiones tan llenas de “sabiduría” que le cambiaban a uno el sentido de la vida: «Si mañana llueve, la gente se puede mojar»; «la falta de seguridad es el origen de la inseguridad»; «los hombres son diferentes a las mujeres, porque nos hicieron diferentes».

Lo curioso es que antes, los periódicos impresos, que los había muchos, publicaban en primera plana y a ocho columnas estas obviedades que rayaban en la imbecilidad.

Pues para que no lo extrañemos el padre Quintín, como Lázaro, salió de su tumba para soltarnos una perla que se debe labrar en piedra y colocarse en la entrada de la Catedral: «Un homofóbico no existe, se lo inventó el movimiento gay para que tú no puedas expresar nada. Cualquiera que exprese algo que no esté de acuerdo con la homosexualidad es homofóbico, es un enfermo». El padre Quintín no es homofóbico, imbécil, tal vez.

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