El error de Anaya, pensar que no le iban a encontrar nada; la contienda se reduciría a AMLO y Meade

Ricardo Anaya Cortés FOTO: WEB

En la elección presidencial de 2006 a Andrés Manuel López Obrador le buscaron defectos, delitos, filias y fobias hasta por debajo de las piedras; no encontraron nada. Lo único que podían inventar es que el tabasqueño era un peligro para México. En 2010 le inventaron cosas, como el Ferrari de su hijo y la supuesta muerte de un pariente que él había causado, pero no encontraron corrupción más que en sus allegados.

Ricardo Anaya pecó de confiado, pues pensó que como él no era López Obrador, a él no le iban a buscar. Pero el caso es que Anaya estorba en los planes del PRI-Gobierno, y pues antes de iniciar la “madre de todas las batallas”, el PRI tiene que limpiar el terreno y para ello necesita quitar a Anaya de en medio.

El problema de Anaya es que él no escondió bien su polvo debajo de la alfombra, por lo que no tardaron en encontrar los trapos sucios del candidato del Frente, trapos que de inmediato exhibieron. Anaya tiene cola que le pisen, por lo que muchos ya señalan que la pelea para la presidencia será entre AMLO y Meade.

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