Ya lo dijo López Obrador, no le importaría rayar en la locura para eliminar la corrupción; primero tendría que buscar concordia

Andrés Manuel López Obrador toma protesta como candidato a la presidencia de la República por Morena FOTO: FACEBOOK

De entrada, parece ser un buen propósito, eliminar la corrupción en nuestro país, ese flagelo que tanto daño a ha hecho por décadas y que es el origen de todos los males que padece este país. Pero, ¿apelar a la locura para erradicar la corrupción en el país? Perdón por los pejezombies que se sientan ofendidos, pero parece cosa de locos. Corrupción es una palabra que está asociada con la descomposición de algo, el rompimiento de las uniones de un todo que rasga cualquier la armonía.

Armonía es una palabra que tiene que ver con la concordia, y no hay concordia dentro de la locura. De hecho, cuando no hay concordia, hay discordia, cada quien van por su lado, como una orquesta sin director, sin pautas, una orquesta de locos. De modo que, si López Obrador quiere erradicar la corrupción en este país, primero debería haber concordia en él mismo, en su equipo de campaña, en su gabinete adelantado, en los senadores y diputados que piensa cosechar para que lo apoyen.

Y ahí, en esos diputados y senadores, está el primer rasgo de que no hay concordia en AMLO; en dónde cabe Napoleón Gómez Urrutia con Ifigenia Martínez; en dónde Germán “el nazi” Martínez con Muñoz Ledo; en dónde Cuauhtémoc Blanco con Delfina Gómez. Principio del formulario

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