Un escaño en el Senado para el tesoro de Papi Beltrones; el silencio también se premia en México

Beltrones
Sylvana Beltrones y su padre, Manlio Fabio Beltrones FOTO: RADIO FÓRMULA

Al poder sólo llega la crema y nata de la política mexicana. Y es que la actual clase gobernante se alimenta de los cuadros que forman los mandamases. Sus hijos son los privilegiados herederos del poder imperialista azteca. Prueba tangible es la hija del poderoso Manlio Fabio Beltrones, Sylvana Beltrones, quien fue confirmada como candidata al Senado de la República.

Se recordará que esta candidatura fue peleada por su padre con uñas y dientes. La decisión de favorecer al orgullo de Beltrones ocasionó la renuncia al PRI del exdiputado federal Antonio Astiazarán, a quien no se le permitió registrarse como precandidato. Después de la escaramuza contra Beltrones y de ser acusado como participante del caso Chihuahuagate, donde fue denunciado por desviar recursos al PRI, hoy todo vuelve a la normalidad para este jerarca tricolor.

Nada pasa y nada pasara mientras este personaje siga cubriéndose con la cobija de la impunidad de la clase gobernante. Señores, en México se premia la lealtad al PRI, Beltrones conoce perfectamente el entripado del Revolucionario Institucional, conoce sus más profundos huecos, conoce el hedor de la corrupción, pero opta por callar; ese silencio es su mejor arma. El premio: un escaño en el senado para el tesoro de Papi Beltrones.

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