Carnavales afromestizos en las cañadas del Barlovento

Coyolillo
Para representar la liberación de la esclavitud, los habitantes de Coyolillo, municipio de Actopan desarrollaron el carnaval. Con trajes coloridos y máscaras cornudas o de monstruos bailaron por las principales calles de la localidad FOTO: FRANCISCO DE LUNA
- en Opinión

Jorge Díaz Bartolomé / Veracruz es y será una reserva cultural, las regiones que comprenden los alrededores de la capital veracruzana han logrado conservar, a través de su gente, las tradiciones que los distinguen a unos de otros. 

Xalapa Antiguo ha logrado consolidar una presencia en dos regiones, por un lado algunas localidades de la Sierra de Chiconquiaco, y por el otro, las Montañas Centrales. En esta ocasión tocó el turno a las cañadas del Barlovento, una campiña que pinta sus paisajes con el cultivo de la caña, el chayote y el mango.

Lo más sobresaliente del Barlovento, es el anhelo y perseverancia de los pobladores para que sus costumbres sean transmitidas a las nuevas generaciones, el interés para que se conozcan de manera fidedigna y apegada a la historia ha sido fundamental. Una región que se adentra a los origenes y significado de los carnavales que se llevan a cabo antes de la Cuaresma cristiana, y que según la tradición, inician un jueves, y terminan el siguiente martes, llamado “martes de carnaval”.

Este recorrido histórico fue guiado por la destacada antropóloga Lorena Acosta Vázquez, quien se ha dedicado al estudio de la región del Barlovento. El primer punto visitado fue Coyolillo, una congregación del municipio de Actopan, sus orígenes se remontan al siglo XVIII con la llegada de un grupo poblacional de afromestizos; antecedentes refieren que fue mano de obra esclava de la poderosa hacienda de San Miguel Almolonga. Las crónicas mencionan que dichos esclavos solicitaron un día de libertad, a lo cual los señores (hacendados) accedieron con la condición de ser herrados o marcados en la cara o cuerpo, ya que de esta manera no podrían escaparse, ese día para los esclavos, se convirtió en un día de fiesta.

La delegación de Xalapa fue recibida por el artesano en talla de madera Octavio López Zaragoza, quien ha dedicado parte de ser vida a conservar una artesanía muy peculiar, la elaboración de máscaras a base del árbol del gasparito, ésto lo ha llevado a mostrar su trabajo en exposiciones dentro y fuera del estado de Veracruz. La antropóloga Lorena Acosta explicó el origen de aquella tradición de la que muchos han oído hablar pero pocos conocen su significado. El grupo de integrantes de Xalapa Antiguo se trasladó a la Casa Comunitaria Coyolillo, un proyecto de gestión cultural encabezado por un grupo de jóvenes egresados del Instituto Realia.

El recorrido continuó hacia Alto Tío Diego, congregación de Tepetlán, una localidad donde la irregularidad de sus calles empedradas y la sorprendente hospitalidad de su gente la hacen única. La visita inició con un recibimiento a cargo de los organizadores de las fiestas del pueblo frente a la iglesia del Sagrado Corazón encabezados por César Viveros Domínguez. Tras unas palabras de bienvenida y una explicación a cargo de la maestra Acosta llegó la primera sorpresa, diversas familias ofrecieron sus casas para invitar a comer a los integrantes de la delegación xalapeña, repartiéndose en grupos de 4 o 5 personas (algo muy difícil de ver en México), a cambio, los visitantes les obsequiaron un presente en reciprocidad por su hospitalidad. Una vez terminada la comida, llegó la segunda sorpresa, frente a la iglesia, una banda conformada por niños y jóvenes, la banda de viento Corazón Sagrado y un grupo de danzantes los esperaban para adelantar el martes de carnaval. Alto Tío Diego es un ejemplo de un pueblo organizado, limpio y respetuoso.

El viaje de tradiciones continuó hacia la congregación de Cerrillos de Díaz, municipio de Alto Lucero, lugar donde celebraban la edición XVII del Festival Internacional del Arpa. El origen de este evento se basa principalmente a que diversos artesanos fabrican este singular instrumento. Es de reconocer el esmero de un grupo de personas encabezadas por los maestros Manuel López Andrade y Néstor Rafael Domínguez Salas, que gracias a su entusiasmo han logrado proyectar a su pueblo, que es visitado cada año por cientos de arpistas, soneros y decimeros, quienes deleitan con sus actuaciones a todos los visitantes.

Carnavales afromestizos en las Cañadas del Barlovento fue un enriquecedor recorrido histórico que deja el ejemplo, de cómo algunos pueblos de Veracruz han sabido conservar sus tradiciones, transmitiéndolas a las nuevas generaciones, pero lo más importante, su esfuerzo desinteresado en que su historia sea conocida de una manera veraz.

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