«Si todo cambia, que yo cambie no es extraño»; un lamento por nuestra ciudad, Xalapa

Xalapa
Integrantes del taller Libertad bajo Palabra, que se lleva a cabo en la Quinta de las Rosas FOTO: LBP

Una de las talleristas de la Quinta de las Rosas, de la que nos reservamos su nombre, lamenta en este texto lo que sucede en Xalapa, la ciudad que hace décadas la recibió con los brazos abiertos: «Hace 31 años que visité la ciudad de Xalapa, era hermosa, como una novia con su velo de cristales minúsculos, yendo a la iglesia donde la esperaba su novio el trueno. Xalapa era muy tranquila, como la niña que espera la llegada de su mamá en el colegio. Se transitaba por las calles a cualquier hora sin tener que pensar que alguien te pudiera hacer daño. Xalapa lucía de colores por sus flores en los balcones, que esperaban pacientes el rocío nocturno.

»Todo aquello quedó atrás, creo que fue para mí un sueño del que no me gustaría haber despertado jamás. Ahora la realidad es otra, ahora la ciudad se tiñe de rojo con tanta frecuencia, que al contrario de aquellos años maravillosos nos da miedo salir por varios motivos. En la esquina de tu casa te encuentras con bolsas grandes de luto, porque uno o varios cuerpos yacen en ellas. El negocio que hace unos años abrí sin falta todos los días y a la misma hora, ya no abre. Un día se le ocurre a un personaje darte permiso para que sigas trabajando a cambio de una jugosa cantidad.

»Con tus vecinos, compartías el bocadito en una fiesta, en una piñata, etcétera. Hoy en día, en algunas calles sólo percibes el olor que no te es familiar y ya no se comparte una plática en la escuela; ni pensarlo, pues no sabes quién es ni a qué se dedica la persona con la que hablas. Todo ello es una lástima y lo digo porque estoy pensando sencillamente alejarme de aquí. Pero no por eso, dejaré de amarla nunca, ella me recibió con los brazos abiertos, me dio trabajo, amigos y muchas satisfacciones. Gracias Xalapa».

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