Todo esto es verdaderamente absurdo, si consideramos que en nuestro país el 50 por ciento de los que tienen credencial de elector ni siquiera se interesan en ir a votar. Hablamos que en México cerca de 40 o quizá 50 millones de personas votan en una elección presidencial. ¿Nos quieren hacer creer que de esos 50 millones de electores 36 millones van a votar por los independientes?
36 candidatos independientes a la presidencia son una estrategia maestra para pulverizar el voto. Todos y cada uno de ellos sabe que no tiene la menor posibilidad de ganar. De esos 36 los electores sólo reconoces unos cinco o seis personajes, el resto le es ajeno. Es por ello que votar por un independiente no es tirar el voto a la basura, sino fomentar esta perversión electoral que sólo beneficia a quien ostenta el poder.