30 años después de haber llegado a la principal silla del Gobierno Federal, sus tentáculos, como los del Kraken, siguen moviendo los hilos de la vida política del país. Él es en realidad la mano que mece la cuna en Los Pinos. Sus ahijados políticos se codean con la crema y nata de la elite política, ocupando puestos en las principales secretarías, curiosamente donde hay manera de seguir haciendo negocios.
Salinas de Gortari, al igual que el Kraken que pretendía destruir el mundo, destruyó la economía de millones de mexicanos con su famoso error de diciembre. Hoy, 30 años después de haber ganado la presidencia fraudulentamente, Salinas observa detenidamente a sus adversarios, especialmente tiene una fijación contra Andrés Manuel López Obrador, el Perseo posmoderno que puede acabar con todo su linaje.
Ya se verá que pasa en julio, cuando se midan las fuerzas electorales en las urnas, pero por el momento, desgraciadamente hay Salinas para rato.