¿Qué se sentirá ser rectora ante la indiferencia y repudio de la comunidad universitaria? A los indiferentes, Sara Ladrón, reelecta rectora de la Universidad Veracruzana, debería darles un aplauso, hacerles un altar o invocarlos en oración ya que gracias a ellos ella es nuevamente rectora. Los que la repudian deberían tener cuidado pues en cuatro años de rectorado, Sara Ladrón aprendió a afilarse bien las uñas para poder reprimir a gusto.
A manera de ejemplo está lo que dijo el maestro de la Facultad de Estadística e Informática, Mario Miguel Ojeda Ramírez, quien interrumpió el informe de la rectora para solicitar: «Solamente pedimos que no se nos persiga, que se nos respeten a quienes disentimos del rumbo que lleva la universidad. Merecemos que se nos respete».
Mario Miguel Ojeda Ramírez denuncia que a los que disienten les han aplicado medidas administrativas, no pagos, que esperaba la rectora le aclarara. Pero Sara no lo hizo, antes bien se hizo víctima de ese tipo de persecuciones.
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