Vecinos del fraccionamiento Bugambilias del Sumidero, cansados de las inundaciones

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Francisco de Luna / Xalapa, Ver. Las familias del fraccionamiento Bugambilias del Sumidero colgaron mantas contra el ayuntamiento de Xalapa en donde ponen en evidencia las inundaciones que sufren de manera constante.

Recordaron que la primera inundación ocurrió el 24 de mayo del año 2000, a seis meses de haber recibido sus casas.

En esas lonas muestran fotografías de las pérdidas en sus patrimonios, así como imágenes del alcalde Américo Zúñiga Martínez recorriendo y saludando a los afectados; pero también muestran a la entonces alcaldesa Elizabeth Morales haciendo las mismas acciones “saludando”.

Se trata de las calles Desierto de Nubia, Desierto de Gobi, Desierto de Kalahari y Desierto de Negueb. Aquí desde hace 17 años las aguas negras no sólo escurren entre los drenajes –también pasan entre las casas y se estancan hasta seis horas-.

Para los vecinos del fraccionamiento Bugambilias del Sumidero resulta paradójico que sus calles tengan nombre de desiertos y se inunden de manera constante hasta con niveles que rebasan un metro con puras aguas del drenaje.

Con eso es suficiente para destruir los enseres domésticos y hasta echar a perder vehículos, cuenta el señor Miguel Ángel Godos quien tiene su vivienda marcada con el número 12 en el Desierto de Nubia.

Sus inconformidades por las afectaciones, les llevó a organizarse y colgar mantas en las calles en las que hacen señalamientos a las autoridades municipales y exigen la construcción del colector pluvial.

En las lonas se leen «por puro ratero, Bugambilias del Sumidero vive en un chiquero» y se hacen acompañar con fotografías que ponen en evidencia los daños que generan las inundaciones.

La obra ha sido solicitada desde hace cinco administraciones municipales y aunque en la gestión de Elízabeth Morales se autorizó la construcción, esta jamás se construyó.

Fernanda Juárez Espinoza, otra de las vecinas afectadas contó que ha sido necesario construir quicios en las puertas de casi todas las casas para evitar que el agua entre, sin embargo eso no ha sido suficiente porque los niveles siguen incrementando.

«Ahora tenemos que saltar el pequeño muro que construimos, no hay vivienda que no tenga esas compuertas, que además acondicionamos a los marcos de las puertas para colocar pedazos de madera y hacer aún más alta las barreras».

Actualmente la inversión para el colector es de 1 millón 57 mil pesos y se acabarían los problemas de inundación a las 40 propiedades que llevan casi dos décadas sufriendo por las aguas.

Isabel Verdejo, otra de las afectadas relató que durante estos meses ya tienen sus pertenencias empacadas para poder huir en caso necesario, pues en la última inundación que ocurrió hace dos semanas volvieron a perder aparatos electrónicos.

También explicó que la inundación ocurre porque lo que sería la planta de tratamiento de aguas residuales está atascado de tierra y al llenarse se desborda.

Los vecinos coinciden en que los escurrimientos de las colonias de más arriba se acumulan en el fraccionamiento Bugambilias «y sale de las tazas, llegan ratas y animales muertos caen en la planta de tratamiento y se generan focos de infección».

La señora Judith Álvarez recuerda que ante la inundación hay quienes se han quedado atrapadas “eran dos niños que estaban en su casa. Tenían el agua arriba de la cintura. Si estamos adentro no hay manera de salir, pero si estamos afuera no hay modo de entrar”.

Hay quienes compraron sus casas en 400 mil pesos a la constructora Aguayo con la esperanza de forjar un patrimonio, pero jamás pensaron que la adquisición se convertiría en una “pesadilla” familiar.

Ahí decenas de coches han terminado navegando –en esas calles que tienen nombres de desiertos, cuando en realidad deberían ser ríos- dice otro de los habitantes que asoma de la ventana y muestra las marcas de los diferentes niveles que han alcanzado las inundaciones.

Han hecho todo –desde manifestaciones, reuniones con funcionarios y hasta han exigido al Infonavit que haga descuentos- sin embargo pareciera que todo ha sido en vano, pero no desistirán en la lucha porque aseguran que defenderán de lo que las autoridades buscan desentenderse.

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