Fidel Herrera y los Zetas, mitos y realidades

Fidel
Fidel Herrera Beltrán FOTO: MIGUEL ÁNGEL CARMONA
- en Opinión

Édgar Hernández*/

¡Embestida de Miguel para llevar a la cárcel a Fidel!

Nueva bomba asoma en el horizonte mediático.

Cuando Miguel Angel Yunes Linares supo de primera fuente, que el origen del rechazo a su iniciativa de reestructuración de la deuda pública estaba la mano negra de Fidel Herrera, exclamó:

¡Ese hijo de la chingada es el que sigue!”.

Cierta o no la expresión del mandatario, el grupo de inteligencia y la propia Fiscalía General sacaron del baúl de los pendientes el grueso legajo donde se detalla día a día las revelaciones periodísticas, los testimonios de los afectados, las cifras de las irregularidades y desvíos multimillonarios y, acaso lo más amarillo para tema mediático, su relación con el crimen organizado.

¿Es Fidel el Zeta-1?

La delación de los Fidelistas y devotos Duartistas hoy diputados locales Vicente Benítez y Juan Manuel del Castillo, fue la que dio la pauta para descubrir el entramado priista del rechazo –en alianza con Morena- a la aprobación de la reestructuración de la deuda. La intención era poner el jaque al gobierno de Yunes.

Y sí, el boicot priista se consumó.

Tras el rechazo legislativo PRI-Morena sobrevinieron las amenazas del gobernador luego la operación billete. Un nuevo diálogo de los legisladores priistas con Rogelio Franco Castán, su buena maiceada –se ha hecho público que fueron dos millones por piocha- y a coser y cantar.

El resabio de Miguel, sin embargo, quedó en el tintero.

Y es que al agotarse el tema Duarte, Karime, Flavino, Bermúdez y demás ratoncitos de la Fidelidad, el Yunismo urgió la necesidad de abrir un nuevo frente.

Ese frente se llama Fidel Herrera Beltrán a quien buscan colocar en el ojo del huracán por dos temas: sus transas al erario público y sus vínculos con la delincuencia.

Sobre esto último hace un par de días el gobernador Yunes reveló que “un testigo protegido del Cartel del Golfo declaró que le entregó a Fidel Herrera 12 millones de dólares (en 2014) y ahí fue cuando la delincuencia ingresó al estado”.

Los documentos –asegura el gobernador- los obtuve de una Corte del estado de Texas y ahí un testigo protegido del Cártel del Golfo declaró que él personalmente le había entregado a Fidel Herrera 12 millones de dólares para permitiera que en Veracruz operara libremente la delincuencia organizada y a partir de entonces se desató la pesadilla que hoy vivimos”.

Habría, sin embargo, que precisar algunos datos sobre la temeraria afirmación del mandatario.

Quien esto escribe estuvo presente en junio del 2012 en las audiencias de la Corte de Austin, Texas donde estaba siendo procesado Francisco Colorado Cessa, quien finalmente fue sentenciado a 20 años de prisión.

Es ahí cuando se empieza a armar el entramado del llamado narcoestado veracruzano en el 2004 cuando se creó un cuerpo de mando del crimen organizado.

Era una estructura denominada “La Compañía” que creció bajo la figura similar a un “Consejo de Gobierno” o “Junta Gerencial” en donde estaban metidos el Cartel del Golfo y los Zetas con la intención de consolidar el trasiego. Sin embargo las diferencias antes ambas organizaciones dieron lugar al desplazamiento de los del Golfo.

Fotografías de encuentros comprometedores –uno en particular en Chicontepec- relevan encuentros privadísimos de Fidel. Los organizadores, Jorge Yunes Manzanares y Braulio Arellano, alias el Z-20, dan cuenta de ello.

14 testigos protegidos, incluidos funcionarios del gobierno de Fidel, revelan la presencia del narcopoder en la estructura gubernamental. Desde ahí se gestaban levantones, extorsiones a gasolineras y extrañas desapariciones de enemigos. Todo en complicidad con un cuerpo policiaco que recibía compensaciones del gobierno del estado y de los criminales.

Sin embargo, en Villarín, Santa Fe -lugar donde se han encontrado decenas de fosas clandestinas- después de tres años de imperio Zeta, detonó el principio de una guerra sin fin.

Una matanza en un escenario de carreras de caballos corre el maquillaje de las alianzas entre el gobierno estatal y organizaciones criminales. Y es ahí donde justamente empiezan a emerger los primeros nombres, las primeras detenciones y los primeros que sueltan la sopa.

José Carlos Hinojosa, Contador del Cartel del Golfo ya para el 2012 testigo protegido de las autoridades norteamericanas compareció el 13 de junio del mismo año en una Corte de Austin, Texas para declarar sobre sus vínculos con Pancho Colorado, detenido por negocios de lavado de dinero mediante la compra de caballos de carrera.

Ahí a media mañana de ese jueves declaró ante el juez Sam Sparks, que “personalmente envió 12 millones de dólares a la campaña del candidato priista a la gubernatura de Veracruz”.

No cita, en efecto, en su declaración el nombre de Fidel Herrera, pero queda claro que el hecho se registró cuando Fidel andaba en campaña electoral por la gubernatura en 2004.

Hay, sin embargo, una contradicción tanto en el contador como en el otro testigo protegido José Treviño Morales, hermano del líder del Cartel de los Zetas.

Luego de rendir sus primeras declaraciones el contador Juan Carlos Hinojosa es careado por Mike de Geurin, abogado defensor de Pancho Colorado, quien le pregunta directamente:

De los que están aquí en esta sala ¿Cuál es Francisco Colorado? ¡Señálelo con el índice!..

Colorado estaba sentado del lado izquierdo de la sala de la Corte visto de frente al juez. Vestía un traje gris, camisa blanca y corbata oscura, creo que azul marino.

El contador también visto de frente a la sala se ubicaba al lado izquierdo, mismo que a una orden del guardia se levanta, da un recorrido con su mirada –al lado izquierdo el jurado, al centro el Fiscal, Douglas Gardner y del lado derecho, estando el testigo de frente, Pancho Colorado y abogados; atrás familiares amigos y una sección de prensa donde se ubicaba este reportero- y responde:

¡El señor Francisco Colorado no se encuentra en la sala!”.

Pancho estaba a unos metros de él, con su voluminosa y muy identificable figura de 120 kilogramos no visible para el Zeta porque no lo conocía.

Por aquellos días, 60 testigos protegidos desfilaron a la largo de varias semanas en un sonado juicio que no solo no favoreció a Colorado, su hijo que fue encarcelado por intento de extorsión al juez.

Otro de los testigos protegidos Alfonso del Rayo, empresario inmobiliario del puerto de Veracruz, da fe de las relaciones del gobierno de Fidel con los grupos delincuenciales.

Denuncia que tras una extorsión, previo secuestro, fue obligado a comprar en Oklahoma caballos pura sangre; ser despojado de su casa en Estados Unidos para convertirla en refugio criminal, y estar sujeto a una permanente exacción a través un interlocutor, el segundo de Dante Delgado, Guillermo Herrera, Secretario de Comunicaciones en la época de Fidel.

El argumento de Miguel Angel Yunes.

Habría que observar que tipo de expediente o documento le fue entregado para hundir a Fidel Herrera, quien insiste en que, en efecto, tuvo amistad con Pancho Colorado en la misma proporción que la tuvo el hoy gobernador.

Un tema, sin duda, con varias aristas en donde de llegarse al fondo, nuevos nombres del gabinete de Fidel saldrán a relucir, sobre todo en las áreas de la Secretaría General, Seguridad Pública y la entonces Procuraduría General de Justicia, así como los “bisnes” del hermano de Pancho, Miguel Colorado Cessa, Notario 2 de Poza Rica, con destacados panistas veracruzanos. Vaya lío.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo

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