Callejas Roldán ríe en el Congreso por la no reestructuración de la deuda de los amigos de su padre; el que ríe al último, ríe mejor

Callejas
Juan Nicolás Callejas Roldán y Javier Duarte de Ochoa FOTO: WEB

Después de la negativa de los diputados del PRI para reestructurar la deuda que nos heredaron los peores gobernadores priistas, podemos concluir que el rencor y el enfado profundo por la derrota en las urnas siguen vivos en el corazón de los priistas. El PRI no le perdona a Yunes Linares que les haya arrebatado la gubernatura. Es mentira que a la bancada priista en el Congreso del Estado le preocupen sus presidentes municipales, les preocupan sus prebendas y reacomodos.

Este comportamiento ególatra y protagonista de los diputados del PRI ya se esperaba. La bancada priista tiene un resentimiento arraigado que desequilibra y enferma su cuerpo su mente. El origen del rencor puede deberse a varias razones, en el caso del coordinador del PRI, Juan Nicolás Callejas Roldán, no le perdona a Yunes Linares que haya corrido a su propia hermana de la SEV y a su runfla de corifeos que depredaban los recursos de la Secretaría de Educación.

El insulso Callejas Roldán es un maestro que desconoce el significado de la didáctica y pedagogía como también el quehacer legislativo. No se podía esperar más, no se le puede sacar agua a las piedras, como no se le puede exigir congruencia un personaje que solo es el remedo y parapeto de su padre. A Callejas Roldán, el resentimiento se le ha ido acumulando hasta el grado de convertirlo en un deseo de venganza. Aunque debe de recordar que en política todo es tiempo y circunstancia, y estas cambiaran después del 4 de junio.

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