¿Por qué vamos a extrañar a Obama?

Obama
Barack Obama FOTO: WIN McNAMEE/GETTYOIMAGES
- en Opinión

Zaira Rosas / “Gobernar es comunicar” decía uno de mis profesores en una de sus cátedras, sin duda la clave de los gobiernos está en lo que transmiten a sus ciudadanos, ¿Qué comunica un presidente con carisma, cuya primera dama siempre ha inspirado a la nación? Comunica empatía, confianza y múltiples adjetivos positivos con los que podríamos describir a Barack Obama y a su esposa Michelle.

Sin duda el gobierno saliente de los Estados Unidos será de los más recordados en la historia, primero por tratarse de un hombre que demostró que llegar a la casa blanca para alguien de color era posible, y no sólo llegar, sino también mantener en alto el cargo que la nación le había encomendado. Segundo, su campaña y la victoria de la misma fueron una prueba de que el mundo ha evolucionado y con él todos los medios de comunicación, por lo que el mayor impacto se ha trasladado a lo digital, y ganan aquellos que las personas sienten cercanos, he ahí una clave de su éxito, Barack Obama era humano, siempre permitió que de alguna forma estuviésemos presentes en cada momento en su vida.

Se dice que detrás de todo gran hombre siempre hay una gran mujer y en el caso de los Obama, Michelle nunca estuvo detrás sino hombro con hombro al lado del hombre más poderoso, recalcando en momentos críticos cuán importante es estar unidos, trabajar por el bien común y creer en cada meta. La participación de ambos en múltiples shows de televisión hizo que el público los sintiera como personas cercanas a ellos, que vivían con las mismas preocupaciones y trabajaban por objetivos que no distaban de los del común de los demás.

Al vestir, la familia presidencial podía traer trajes de lujo, no cabe duda que su estilo siempre fue impecable ¿qué diseñador no querría vestir a las principales figuras públicas del mundo?, las grandes casas de diseño se peleaban por obsequiarles distintos atuendos, no se los vendían porque al portarlos se venden por sí mismos a todo el que se los viera y pese a ello, al igual que traían alta costura podían portar prendas de marcas comerciales y accesibles como Mango u H&M. Con ello también demostraban humildad, contrario al caso de políticos en México dónde muchos destacan por lujos y excesos.

La familia Obama fue sensación en todo momento, la primera dama en la mira al igual que el presidente se ganó el cariño con la misma intensidad que siempre le profesó públicamente su esposo. En un show del comediante Jimmy Fallon múltiples personas le dirigieron un mensaje de despedida, en el cual recalcaban cuan agradecidos estaban porque gracias a ella sentían la necesidad de ser mejores, de ayudar a otros e incluso se consideraban capaces de alcanzar sus sueños.

En medio de tanta despedida, de lágrimas por la salida de quien muchos consideran el mejor presidente de los Estados Unidos, es necesario recordar los hechos, Obama es admirado incluso en nuestro país pese a ser quien más deportaciones ha hecho en la historia (habrá que ver con Donald Trump), sin embargo también fue quien demostró que es posible apoyar a los jóvenes aun siendo migrantes. Logró que infinidad de Dreamers continuaran con sus estudios brindándoles oportunidades a quienes de una forma u otra también son estadounidenses.

Habrá quienes recuerden al presidente por los ataques y bombardeos que se justificaban en la búsqueda de erradicar al estado islámico, pero sobre todo perdurará la imagen de quien buscó realmente generar reformas, un ejemplo de ello el matrimonio igualitario. Uno de los mayores recuerdos será la figura del presidente corriendo tras niños en la oficina oval, el hombre que hacía bromas y luchó por los derechos de las minorías, logró la reconciliación con cuba y sobre todo por haber pronunciado los discursos más emotivos y persuasivos.

Ese es el tipo de presidente que esperaríamos en México, por ello le vamos a extrañar, porque estando tan cerca de Estados Unidos hemos querido ser un reflejo y no sólo el traspatio, añoramos una Nación con un hombre que dé la cara ante las dificultades, los mexicanos queremos sentir que nos entiende y que es capaz de dirigir el rumbo del país ante las adversidades. De momento no ha sido así, cuando esperamos respuestas llegan presentaciones, ante el enojo colectivo se demuestra incompetencia y se repiten una y otra vez promesas que nos hemos cansado de escuchar.

México tiene gran potencial pero se ha perdido la confianza en la clase política y se ha perdido en nosotros mismos, ¡Es momento de recuperarla!, con la despedida de un gran vecino llegan nuevos retos y es en la adversidades donde realmente se conoce la capacidad de las personas, demostremos que se puede y demos puntualmente propuestas, para decir que todo está mal ya somos muchos. Mejor sumemos ideas de cómo podemos mejorar.

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