Acabemos con las falacias democráticas. No más simulaciones señores diputados

Congreso
Congreso del Estado de Veracruz
- en Opinión

Francisco Berlín Valenzuela* / A  propósito de las determinaciones que en la próxima  semana deberá tomar el Congreso del Estado, respecto al nombramiento de un Fiscal Especializado en el Combate a la Corrupción, los diputados deberán pensar muy detenidamente en qué forma van a responder a la confianza que el pueblo les depositó al votarlos en las urnas, a pesar de que ellos no los propusieron directamente, pues los partidos se encargaron de seleccionarlos de acuerdo a los intereses gubernamentales y a los grupos de poder existentes.

No deberán olvidar que está de por medio el futuro de quienes integran esta LXIII Legislatura  y de sus familias, pues seguir aferrados a responder a la maraña de los intereses políticos que los llevaron al poder legislativo, puede conducirlos a cerrarse las puertas del porvenir inmediato.

Es tiempo ya de acabar con las falacias que existen acerca de nuestra endeble  democracia, pues si bien desde el punto de vista teórico el artículo 17 de la Constitución Política de Veracruz sostiene:El Poder Público del Estado es popular, representativo y democrático, y para su ejercicio se divide en Legislativo, Ejecutivo  y Judicial….” Y agrega en un segundo párrafo: “No podrán reunirse dos o más de estos poderes en una solo persona, asamblea o corporación, salvo lo previsto en las fracciones XXXIII del artículo 33 y III del artículo 65 de esta Constitución”.

No podemos ignorar, que desde el punto de vista pragmático de la realidad política de nuestro Estado, las afirmaciones del mencionado artículo, constituyen una verdadera falacia, ya que según hemos visto en las últimas décadas, en las que destacan sobremanera los dos últimos sexenios,  el poder público del estado, ni ha sido popular, ni representativo ni  mucho menos democrático y, si bien el poder está dividido formalmente para su ejercicio  en Legislativo, Ejecutivo y Judicial, nadie lo cree, porque se considera que son falsos estos enunciados, ya que se contradicen con el sentir  de la ciudadanía, que está convencida que de hecho se reúnen dos o más de estos poderes en una sola persona, a saber el gobernador del estado, quien es el que decide que magistrados deberán integrar el Poder Judicial, quien deberá de presidirlo  y que personas serán postuladas por sus partido o los partidos afines para ocupar las curules del Congreso del Estado.

Tal situación se hace patente también en las iniciativas que se presentan  a las comisiones y al pleno, cuáles deben ser congeladas o rechazadas y cuáles deben ser aprobadas. Semejante intervención convierte al poder legislativo en un órgano mediatizado, que refleja la voluntad de una sola persona y que impide que sus integrantes puedan brillar en el ejercicio de sus funciones, exponiéndolos en ocasiones al ridículo ante la ciudadanía.

Es esta una de las principales razones que hacen que nuestra entidad tenga una baja calidad democrática y que nuestra vida institucional se desenvuelva en muy precarias condiciones con respecto a otros estados de la Unión.

Los resultados de las  pasadas elecciones del 5 de Junio, abrieron las compuertas del descontento y hartazgo del pueblo veracruzano, para poner fin a una larga era de contención y simulación democrática, pues durante 86 años un solo partido, el revolucionario institucional, – en el que milite hasta hace doce años-, está permitiendo ahora un florecimiento del proceso democratizador de nuestras instituciones.

En esta perspectiva, deseo hacer ver a los señores diputados del Congreso del Estado, que sobreponiéndose a las presiones que seguramente van a ser ejercidas sobre ellos, antepongan sus intereses personales o corporativos, demostrando su amor a Veracruz, a fin de hacer realidad el principio de la división de poderes y el enunciado de que sólo  a ellos corresponde tomar las decisiones en todos los asuntos y particularmente en este  del nombramiento del Fiscal Especializado para el combate a la Corrupción, que corresponde su nombramiento a la próxima legislatura.

En su oportunidad agradecí la intención de varios legisladores y asociaciones civiles, el que se me hubiera propuesto para tal cargo, aceptando que no reunía el perfil para su ejercicio, pero también porque consideré que “la Iglesia no debía de estar en manos de Lutero”, pues debíamos de sentar las bases para acabar con posibles simulaciones.

Espero que  estas reflexiones, animadas con las mejores intenciones, motiven en ustedes un examen de conciencia y analicen si han sabido cumplir con la función de legisladores que el pueblo les otorgó y que en las decisiones y  votaciones que tengan por delante actúen con los mejores propósitos de servir realmente a los veracruzanos.

 

*Catedrático universitario. Autor de libros sobre Derecho Parlamentario y Derecho Electoral. Galardonado con la Medalla “Defensor de la Libertad y Promotor del Progreso”, otorgada por el Club de Periodistas de México, A.C.
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