La red de opacidad

Red
Lorenzo Portilla, Francisco Garrido y Ricardo García Guzmán
- en Opinión

Luis Ramírez Baqueiro / 

“Cuando pierdes, no pierdes la lección.” – Dalai Lama.

La más reciente entrega del Portal Animal Político vuelve a dar en el clavo, por increíble que parezca la intrincada red de corruptelas que fueron construidas en Veracruz al amparo del poder, evidencian, lo que a gritos la población clama, la administración Duartista es con creces la peor administración de la que se tenga historia en el país, ni dígase en la entidad.

El intento infructuoso de descarrilar la verdad, se vio obligado a emprender la cruel huida en un afán más de salvar el pellejo, que de reconocer la verdad.

Ahora fue el mismo portal con información del Sistema de Administración Tributaria (SAT) a cargo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) la que pone sal en la herida, al referir que el SAT investiga desde el martes 24 de mayo, tras la publicación citada, a la red de empresas fantasma que opera en Veracruz. Tras una primera indagatoria decidió extender su revisión a 26 compañías con operaciones presuntamente irregulares.

De estas 26 empresas, informó el Servicio de Administración Tributaria, una tiene operaciones por más de mil millones de pesos y otras 18 hicieron negocios por más de 100 millones de pesos, lo que podría multiplicar al menos por 5 el monto de 645 millones de pesos detectado en la investigación periodística, si llegara a confirmarse que son operaciones fraudulentas.

Por si fuera poco, 24 de estas empresas no tienen registrado ni un solo empleado.

Según describe la investigación periodística de Arturo Ángel el SAT respondió un cuestionario de una decena de preguntas enviado por el portal electrónico sobre el reportaje publicado en cuatro partes, en el que se da cuenta de operaciones irregulares de empresas con domicilios fiscales falsos y socios que declararon haber sido engañados.

Esas mismas empresas obtuvieron contratos por bienes, mercancías y servicios a pesar de que estaban recién constituidas. Esto fue posible gracias a adjudicaciones directas o licitaciones simplificadas, en las que siempre competían las mismas. No se tiene constancia que se hayan entregado los productos supuestamente adquiridos.

Ante ello, la red de corrupción suma una red de opacidad, porque en Veracruz los organismos responsables de supervisar, observar, controlar y fiscalizar los recursos han actuado como cómplices del sistema y por ende deberán también ser corresponsables de esta serie de inconsistencias que pudieran ser tipificadas como delitos.

El actuar de la Contraloría General del Estado, ahora bajo la tutela de Ricardo García Guzmán, la Comisión de Vigilancia del Congreso Local, en manos de Francisco Garrido Sánchez, el auditor General del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, habrán de dar más que una explicación a todo esto, por mucho que se excusen en que habría que investigar el año y el periodo observado, pues aun cuando no estuvieran al frente de dichas áreas, tan solo, con conocimiento del tema por denuncia pública debieron haber actuado.

La investigación original apuntaba que eran 21 empresas en estas condiciones y de cuatro dependencias involucradas, sin embargo, el SAT precisó que una primera indagatoria se extendió ya a 26 compañías y a 11 dependencias públicas, si bien no pudo dar los nombres por la secrecía a la que lo obliga la ley. También dijo que no son 12 los fedatarios involucrados, sino 16.

El tema no es menor, ni puede acusar desconocimiento cuando se advierte que tan solo una de estas empresas reporta ingresos por más de mil millones de pesos y 20 de ellas hicieron negocios por más de 100 millones de pesos cada una. El propio SAT confirmó que sus domicilios fiscales están en “zonas económicas populares”.

Dichos recursos provienen de contratos por bienes, mercancías y servicios con 11 dependencias del gobierno de Veracruz. De las 26 compañías, 22 se crearon en el sexenio del gobernador Javier Duarte.

De cara a la jornada electoral del 5 de junio, la podredumbre, el descredito, la infestación de redes delincuenciales al interior del aparato de gobierno, son el caldo de cultivo perfecto para que la sociedad asqueada de ello, repruebe al mandatario y a su administración, el cobró de la factura social está en manos del electorado veracruzano, que dicho sea de paso ya los condeno.

Al tiempo.

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