Prospera y la vanidad de Baquedano

Prospera
Alejandro Baquedano
- en Opinión

Luis Ramírez Baqueiro / 

“La vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia

y aún a nuestro interés.” – Jacinto Benavente.

Hace más de 100 años un sociólogo alemán Max Weber refería que “el estado moderno es una asociación de dominación con carácter institucional que ha tratado, con éxito, de monopolizar dentro de un territorio la violencia física legítima como medio de dominación y que, a este fin, ha reunido todos los medios materiales en manos de su dirigente y ha expropiado a todos los funcionarios estamentales que antes disponían de ellos por derecho propio, sustituyéndolos con sus propias jerarquías supremas.”

Weber el padre de la Administración Pública moderan afirmaba también que hay dos formas de hacer de la política una profesión: o se vive “para” la política o se vive “de” la política. La oposición no es en absoluto excluyente. Por el contrario, generalmente se hacen las dos cosas. La transformación de la política en una empresa, determinó la división de los funcionarios públicos en dos categorías bien distintas aunque no tajantes, la de los funcionarios profesionales; y la de los funcionarios políticos, que pueden ser trasladados o destituidos a placer y a quienes está atribuido el cuidado de la administración interna en general.

Y he querido tras polar este análisis de Weber para hablar de un tema que ocurre en Veracruz, con el escándalo producido por el coordinador del Programa Prospera de la Sedesol, Alejandro Baquedano Sánchez y el manejo discrecional del programa social a favor del candidato al gobierno de Veracruz, por la Coalición “Unidos para Mejorar Veracruz”, Héctor Yunes Landa.

Si observamos los postulados de Weber, el auténtico funcionario profesional no debe hacer política, sino limitarse a “administrar”, sobre todo imparcialmente el recurso destinado a las obras y acciones que el pueblo demanda.

Es así como el funcionario profesional descarga la responsabilidad sobre la autoridad superior, como tipo de político profesional tiene ya un pasado apreciable, a ello afirmaba Weber se ha sumado la figura de funcionario de partido o políticos se ha desarrollado en los últimos tiempos. Puede decirse que son tres las cualidades decisivamente importantes que debe tener el funcionario político: pasión, sentido de la responsabilidad y mesura.

Pasión en el sentido de entrega apasionada a una causa. La pasión no convierte a un hombre en político sino está al servicio de una “causa”; responsabilidad, para que esa “causa” guíe su acción y, mesura, para saber guardar la distancia con los hombres y con las cosas.

Por eso el político tiene que vencer cada día y cada hora su mayor enemigo: la vanidad. En último término, no hay más que dos pecados mortales en el terreno de la política: La ausencia de finalidades objetivas y, la falta de responsabilidad.

La vanidad es lo que más lleva al político a cometer uno de estos pecados o los dos a la vez.

Ahora deberá aclararse que tuvo que ver la delegada federal de la Sedesol, Anilú Ingram en este tema, independientemente de que el diputado local Raúl Zarrabal debería solicitar licencia para permitir que la propia Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) emita un veredicto.

Aunado a ello, el senador tamaulipeco, Manuel Cavazos Lerma deberá enfrentar las acusaciones que lo incriminan, pues en otro audio se logra apreciar su conversación con Baquedano, ese que simplemente, no comprendió que su función estaba en solo hacer cumplir con las reglas que el programa Progresa imponía.

Los errores en la operación política del PRI, evidencia la intensión clara de no ayudar al candidato Héctor Yunes Landa a pesar de sus esfuerzos, de este modo han comenzado a generar lo que han dado por llamar la burbuja tamalesca –efecto de percepción-, esa que a base de tanta encuesta, pretende posicionar al candidato como el puntero de la contienda, para llegado el momento generar dos condiciones, una en la que se inhibe el voto, al dar la sensación de que ya gano y la otra, que provoque el escenario propicio para una posible nulidad afirmando que les robaron la elección, cuando ellos aventajaban en la preferencia electoral.

¡Los mapaches andan sueltos y pareciera que no hay poder humano –ni de la Fepade para detenerlos!

Al tiempo.

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