Los discursos de Amadeo

- en Opinión

Filiberto Vargas Rodríguez / A casi dos meses de distancia, las palabras no suenan igual, el tono es distinto. El discurso de Felipe Amadeo Flores Espinosa este domingo, marca profundas diferencias con el pronunciado el 5 de diciembre, con motivo de la celebración anual de su organización política, “Vía Veracruzana”.

En aquella ocasión sonó convincente, cuando le dijo:

“Hicimos compromiso con usted y sólo con usted y, en esa línea de respeto, lealtad y confianza mutua, le acompañaremos hasta el último día de su gestión de gobierno, con una actitud de responsabilidad política y congruencia, con la certeza de que somos sus amigos hoy y lo seremos siempre”.

Se dirigía a Javier Duarte, el mismo que demostró este domingo, con su ausencia, que no estaba convencido de que el cambio en la dirigencia estatal del PRI fuera una decisión acertada.

Tampoco suena igual que en estos momentos, en los que se puso al frente del priismo veracruzano, para acompañar a Héctor Yunes en su campaña, hable de “la existencia de antiguos agravios, de justos reclamos y de nuevas demandas”, cuando dos meses antes afirmaba: “Coincidimos con nuestro amigo el Gobernador Javier Duarte en que tenemos un estado con rumbo y metas cumplidas”.

En aquella comida celebrada en la explanada del Museo Interactivo de Xalapa, Amadeo Flores Espinosa narró el origen de “Vía Veracruzana” y la utilizó como ejemplo de la importancia de transitar en la unidad para conseguir que Veracruz progrese:

“No podemos permitir que una falsa confrontación o la autosuficiencia, vuelva a poner en riesgo una elección, en la que está en juego el futuro de generaciones de veracruzanos. Que quede claro, sin unidad no hay futuro. Por ello, los veracruzanos esperan de nosotros la unidad y el acuerdo. Esperan que actuemos como lo que somos: políticos profesionales. Esperan respuestas y no conflictos. Esperan ideas y no disputas. Esperan que quien sea el candidato, nos represente a todos, insisto, a todos”.

Este domingo, sin embargo, matizó su concepto de unidad y aprovechó para sacudir a quienes estiraron la cuerda al máximo, en espera de prebendas o premios de consolación:

“Creemos en la unidad que resulta de la convicción y no de la condición. Quien se suma a la unidad anteponiendo sus condiciones no está pensado en Veracruz, sino en su propio proyecto. Por ello, vamos a construir la unidad del partido en la diversidad y no en la conveniencia”.

A principios de diciembre del 2015, Amadeo Flores Espinosa fustigó a quienes se presentaban como la única opción válida para el priismo veracruzano y descalificaban cualquier otra propuesta. El hoy dirigente del PRI en la entidad advertía: “Veracruz no es la patente política de grupos; Veracruz no tiene dueño, Veracruz nos pertenece a todos”.

En la comida anual de Vía Veracruzana, Amadeo Flores se pronunció contra lo que llamó “revanchismo enmascarado” y “adulación cortesana”, pues dijo que éstos “no podrán sustituir el juicio histórico de los veracruzanos”.

Hoy, sin embargo, afirma que las condiciones sociales y económicas “exigen recomponer el camino y garantizar mejores condiciones de vida a los veracruzanos”.

Dicen los que de esto saben que en cuanto recibió la invitación de Héctor Yunes Landa para ponerse al frente del PRI, Amadeo Flores Espinosa buscó a Javier Duarte y le pidió su anuencia. Sólo si el Gobernador lo autorizaba –le advirtió al candidato- aceptaría la encomienda.

Felipe Amadeo Flores Espinosa es un hombre de lealtades. Con toda seguridad lo dicho hace dos meses y lo dicho ahora, pasaron por el tamiz de su jefe político… Quienquiera que éste sea.

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