La credibilidad

- en Opinión

Filiberto Vargas Rodríguez / En el portal capitalino “24 Horas”, el columnista Gustavo Rentería sugiere que el twitter subido por el Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, el lunes 25 de enero (“En Veracruz no hay espacio para la impunidad”) no fue más que otra de las bromas que suele hacer el mandatario veracruzano.

Para sustentar su sospecha, Rentería recurre a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2015, del INEGI, en la que se establece que las cifras negras del delito en el país superan el 80 por ciento. El analista advierte que “la falta de respuesta y el fracaso” del gobierno de Javier Duarte, serán parte fundamental del debate en las campañas “y el fantasma definitorio en el próximo proceso electoral”.

El comentario coincide en fecha y temática, con el artículo publicado por el periódico Reforma, en el que se les da voz a familiares de Francisco Navarrete Serna, señalado por las autoridades (tanto estatales como federales) como capo del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) para la zona de Tierra Blanca y se le vincula con la desaparición de cinco jóvenes que fueron detenidos por elementos de la Policía Estatal.

En el artículo periodístico se denuncia que la corporación llamada “Fuerza Civil de Veracruz” mintió sobre los detalles de la detención de Francisco Navarrete y dos personas más, y le “sembró” armas.

El comunicado oficial del Gobierno de Veracruz y de la Comisión Nacional de Seguridad señala que tres personas fueron detenidas la madrugada del domingo 24 de enero, cuando “un grupo de inteligencia y operaciones especiales de División de Gendarmería de la Policía Federal realizó recorridos de vigilancia en la colonia Lomas de Jazmín, luego de recibir información de que Navarrete Serna solía reunir ahí a su gente para coordinar actividades ilegales”.

El mismo comunicado menciona que los elementos federales ubicaron dos camionetas estacionadas, a bordo de las cuales iban tres civiles armados. “Los sospechosos intentaron huir amagando a los uniformados, pero fueron detenidos sin necesidad de efectuar un solo disparo”, agrega el boletín.

Sin embargo, los familiares aseguran que los detenidos “ni estaban armados, ni fueron aprehendidos por federales, sino que policías estatales los entregaron”.

Mediante fotografías los familiares muestran cómo desde el sábado 23 de enero elementos de la Policía Estatal llegaron hasta el domicilio de Navarrete Serna y pidieron hacer una revisión a sus vehículos.

“Están fabricando culpables ante la ineficacia del Gobierno, tanto federal como estatal, para dar con los cinco jóvenes desaparecidos”, habría denunciado una sobrina de Navarrete.

Lo cierto es que la credibilidad de las instituciones responsables de velar por la seguridad de la sociedad está pasando por la peor de sus crisis. Basta con que se sepa que es una versión oficial para descartarla en automático.

El estado de Veracruz no es ajeno a este fenómeno y mientras más se tarden en dar con los cinco jóvenes desaparecidos, más se agudizará la crisis.

En estos temas no caben las coincidencias.

No es casual que justo hace seis años, a principios del 2010, en vísperas del proceso sucesorio, se haya agudizado la violencia vinculada con el crimen organizado, al grado de que Javier Duarte se topó a su llegada, con un estado infiltrado hasta la médula por estas bandas.

Hoy está sucediendo algo similar.

¿Otro punto de coincidencia?

Hace seis años, como ahora, Miguel Ángel Yunes Linares buscaba ser Gobernador, y su principal argumento de campaña era la descalificación del gobierno en funciones.

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