Veracruz en desgracia

Seguridad
Javier Duarte y Arturo Bermúdez Zurita FOTO: WEB
- en Opinión

Luis Ramírez Baqueiro /  

“El que no tiene fe, no puede pedir fe a los demás.” – Lao-Tse.

Dice que el poder es tan efímero como la misma vida, así para algunos su transitar en el ejercicio del poder se convierte en una experiencia agradable y de gratos recuerdos, como para otros, se convierte en el inicio de una pesadilla, eso mismo le comienza a pasar a Veracruz y a su gobernador Javier Duarte.

Ahora con el comienzo de las definiciones de los partidos políticos en sus candidatos, resulta interesante observar como aquellos que tanto lo adularon, simplemente le dan la espalda, y de ser posible le encajan la daga trapera, como queriendo con ello, exonerarse de culpa alguna por la complicidad con que actuaron, sabedores que el estigma lo llevaran en la frente para siempre.

A pesar de ello, la crisis convertida en la peor pesadilla de seguridad de la que se tenga historia, provoca el inició de un vómito negro que comienza a generar la putrefacción de todo el aparato de estado.

La lastimosa desaparición de cinco jóvenes, la muerte de un coreógrafo, la aparición de tres más en maniatados y ejecutados sobre la carretera Libramiento Corral Falso-Banderilla en el kilometro 14+800 perteneciente al municipio de Emiliano Zapata, son la muestra de que el estado fallido es innegable.

Ya por eso quizá el ex gobernador Miguel Alemán Velazco afirmaba este lunes durante el registro de Héctor Yunes Landa como candidato del PRI al gobierno de Veracruz, “Yo consejos ya no doy, porque los inteligentes no los necesitan y los pendejos no hacen caso”, ¿a quien le mando el mensaje el ex mandatario?

Bajo este escenario el gobierno federal ha emprendido una campaña desde medios nacionales para simplemente desacreditar toda posibilidad de que su gobernador pretenda en algún momento intentar empantanar o no apoyar al candidato oficial con la sentencia de que de no hacerlo significará su condena.

Llama la atención como medios como El Universal que en otros momentos resultaba condescendiente con el Duartismo hoy le critica ferozmente, y es que en la realidad lo que por años se señalo comienza a resultar cierto, el peso de las pruebas aportadas de que en Tierra Blanca se había fraguado otro mini Ayotzinapa fue suficiente para que todo el aparato de estado federal le diera la espalda a Duarte de Ochoa.

Ahora en minutos se habrá de saber que paso con los jóvenes desaparecidos, al menos las primeras informaciones hablarían de que fueron hallados sin vida, hecho que se suma a la cadena de terror que vive la entidad, convirtiendo al Veracruz un una inmensa fosa de cadáveres.

Esperemos que la justicia llegue en su momento y de a cada quien lo que se merece, pues la sociedad pide a gritos un cambio, que permita decir que la entidad no es el Veracruz en desgracia.

Al tiempo.

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