Namiko Maztumoto, repudio total

Carolino
Namiko Matzumoto Benítez
- en Opinión

Édgar Hernández* / En medio del más absoluto repudio del gremio periodístico, partidos políticos, diputados locales, comerciantes y empresarios el gobierno de Javier Duarte se apresta a imponer a Namiko Matzumoto como presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Será la “defensora de los derechos humanos” sobre una pila de cadáveres de periodistas masacrados durante su gestión como Secretaria Ejecutiva de la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas.

Será la que represente a los veracruzanos en tan delicada tarea cuando ha hecho de su trabajo un enclave de arrogancia, desprecio a los comunicadores y un ominoso silencio ante los repetidos atropellos –robos, golpizas, amenazas y persecuciones- a quienes ejercen la tan delicada responsabilidad de informar y moderar la opinión pública.

Al carajo se van amplios sectores de opinión que argumentaron que simplemente no debería estar al frente de los Derechos Humanos una persona que ha dejado mucho a deber en los encargos púbicos donde ha ejercido.

Su trabajo gris ha dejado mucho a deber a la clase periodística; y eso mismo la inhabilita para ocupar tan honroso cargo.

Sin embargo quien decide considera a esta señora de extraño nombre es un crisol de honestidad, de lealtad, de eficiencia, por tanto será la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, habida cuenta que ya está palomeada a priori desde Palacio de Gobierno.

De plácemes Erick Lagos, también Gina Domínguez.

Muy complacidas las autoridades de la Secretaría de Seguridad Pública y para el gobierno del señor Duarte representa el buen pago a su simulación, no accionar y dejar hacer, dejar pasar.

Aquí si funcionó eso de ser gris, pasiva e indeclinable en el contubernio, solapando los abusos de poder y su indolencia ante el dolor ajeno o las arbitrariedades como la sucedida contra Mary José Gamboa, mantenida en prisión por más de ocho meses por un vil capricho.

Sin embargo, vamos consolándonos. Son los últimos paletazos del gobierno. La Namiko, más temprano que tarde, tendrá que abdicar a esa titularidad una vez que arribe un gobierno democrático y se restablezcan las garantías y libertades.

A esta dama habrán de llamarla a cuentas no para ratificarle ese honor, sino para que explique por qué tanta complicidad que podría llevarla incluso a un deslinde jurídico.

Sostienen los periodistas organizados que encabeza Noe Zavaleta que Namiko Matzumoto, a no dudar, es un franco alfil del gobernador priista Javier Duarte.

Es la misma que carga con la pesada loza de que, desde que tomó las riendas de la CEAPP, han asesinado en la entidad a 14 periodistas, hay cuatro comunicadores desaparecidos, más de una veintena de reporteros golpeados – en su mayoría por policías de la SSP– y una decena en el “exilio” (Proceso 2043).

“El padrinazgo de la Secretaría Ejecutiva de la CEAPP, Namiko Matzumoto, y de la presidenta del mismo organismo, Benita González, es atribuido a la actual empresaria periodística Georgina Domínguez Colio, quien fue la primera vocera que tuvo Duarte de Ochoa”.

En notas informativas y en redes sociales, reporteros de la zona centro y sur de Veracruz han mostrado su repudio e inconformidad porque se “premie” a Namiko Matzumoto con la responsabilidad de un organismo autónomo de mayor envergadura, siendo que como “defensora” de periodistas poco hizo por proteger al gremio.

Mussio Cárdenas, columnista de “Informe Rojo” en el sur de Veracruz y excorresponsal de medios nacionales, elaboró un artículo titulado “Namiko, la tóxica protectora de periodistas”.

En ese texto, Cárdenas fustiga:

“Tapadera y cómplice, Namiko Matzumoto sólo defiende a Javier Duarte. A la prensa, no. No es crítica ni alza la voz, no condena el clima de hostilidad ni se inmuta cuando el gobernador amenaza y tilda a los periodistas de ‘manzanas podridas’, ni refuta el “pórtense bien”. Ser-vil (sic) como nadie más, apaga cualquier fuego que se enciende en cada afrenta al gremio reporteril, en cada amenazado, en cada agredido, en cada asesinado, imperturbable en el Veracruz de los 14 periodistas ultimados por ejercer su oficio, en el Veracruz convertido en el lugar más inhóspito para la labor periodística. Lo suyo es proteger al gobernador”.

A través de la agencia Quadratín –cuya licencia en Veracruz pertenece a Georgina Domínguez-, Matzumuto intentó hacer contrapeso a los “ataques” del gremio periodístico, pues en una entrevista en su oficina, la aspirante a la CEDH atajó:

“No le temo al fuego amigo ni a las críticas de algunas voces; mi trayectoria académica de más de 15 años en materia de derechos humanos son mi mejor carta de presentación”, justificó.

En Proceso 2225, el perfil de Matzumoto fue retratado así:

“Ex empleada del Poder Judicial estatal, llegó a la CEAPP por ‘efecto rebote’. Su intención era encabezar la CEDH y, aunque fue incluida en la terna propuesta al Legislativo, fue desechada por un compromiso político de Duarte con el actual ómbudsman local Fernando Perera, padre de la entonces diputada local priista Angela Perera.

Matzumoto fue propuesta meses después como secretaria ejecutiva de la CEAPP, luego de trabajar en el equipo de prensa del Consejo de la Judicatura, donde –recuerdan reporteros de la fuente– era la encargada de organizar el servicio de café, refrescos y galletas antes de cada conferencia de prensa del titular del Tribunal Superior de Justicia.

Esa es, ni más ni menos, Namiko Matzumuto, próxima Presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Veracruz. Lo que hay que ver.

Tiempo al tiempo.

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