El sentido de la justicia de Javier Duarte

hospital2Sin necesidad de diagnóstico, sin necesidad de que nos lo diga don Alfonso Salces, sin requerir de un estudio psicológico, las acciones del gobernador de Veracruz dan pie a creer que éste está padeciendo una inusual patología. La realidad se le distorsiona y ve lo blanco como negro y lo negro como blanco; lo dulce como amargo y lo amargo como dulce; lo justo como injusto y lo injusto como justo. O qué podemos pensar de un gobernador que se niega al diálogo con jubilados y pensionados, no sólo les cierra la puerta sino que además los reprime, pero sin ningún empacho abre las puertas a los hampones de Los 400 Pueblos, a esos delincuentes a los que llama dulcemente aliados. «Porque luchamos por las mismas causas, porque tenemos las mismas banderas y porque nos interesan los mismos objetivos» le dice el gobernador a estos delincuentes de Los 400 Pueblos, a estos hampones, a estos explotadores de niños y de ancianos. ¿Dónde está el sentido de la justicia del gobernador? Pero ya lo dice el profeta Isaías en el capítulo 5 versículo 20: «¡Ay de los que dicen que lo bueno es malo y lo malo es bueno, los que ponen oscuridad por luz y luz por oscuridad, los que ponen amargo por dulce y dulce por amargo!». Él, continua diciendo el profeta, extenderá su mano contra ellos y les asestará un golpe.

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