¡En esa cola sí me formo!

- en Opinión

Salvador Muñoz / Llegué a las 11 horas a Palacio Municipal. La orden: pagar el predial de la suegra y el nuestro. Dos enormes filas se desplegaban desde la entrada al edificio hasta la esquina de Revolución. Una, era de la tercera edad; la otra, la “normal” (así respondía la gente) y ahí me tienen, cumpliendo mi obligación como buen contribuyente. Pero… ¡vamos a pagar! ¡hay un chingo de gente! ¿pues qué regalan? Lo más sorprendente: la hilera de jubilados, pensionados y del Inapam, ¡es más grande! ¡Gulp! ¿No corro riesgo entre tantos viejitos? Creo que no, al menos que se aparezca por ahí Flavino Ríos, el secretario de Gobierno.

Total, respiro hondo y me resigno a esperar. El clima frío permite ver una diversidad de abrigos que van desde los acogedores hasta los suéteres sencillos. También hay gorros de estambre que lucen algunas cabecitas blancas mientras que algunos caballeros optan por gorras; los más elegantes, sombreros, y por allí, alguna que otra boina. Una señora de la fila de ruquitos calcula dos horas para hacer su pago y otra mejor sugiere que les pusieran sillas. Hay quien cuenta sus cuitas del año pasado, cuando por la fiesta de su hija que salió de la universidad, tuvo que gastar lo que no tenía y el predial lo dejó para junio, ¡y le cobraron el triple! Por eso quiere pagarlo de una vez.

* Han pasado veinte minutos y apenas avancé unos seis metros, mientras que la fila de los abuelos, además de avanzar más rápido, sigue extendiéndose. ¡Qué chinga! Algunos tienen que permanecer en el sereno. Algo bueno: hay cordialidad entre los contribuyentes ante la clásica pregunta de si “es aquí la cola…”, y dan una respuesta amable.

* Una señora de la tercera edad toma con humor su estadía en la fila: “nos vamos a volver viejitos aquí”. ¡La amé!

* En mi fila, algunos “modernos” se ponen audífonos para escuchar música, y un raro espécimen humano ¡lee un libro!: “Memorias del silencio”.

* Hay los que se desaniman al ver la colota y optan por “mejor otro día”. Empiezo a dudar que me alcance la batería del móvil para concluir la crónica.

* Para las 11:35, la fila “normal” ya rebasó a la de los senectos. El optimismo de una señora ojiazul acompañada de una viejita explota con un “pero sí está avanzando rápido”, mientras se funden sus brazos para darse calor. El de los volovanes se pasea con insinuante aroma pero encuentra resistencia.

* Creo que hay más cajas para la tercera edad porque la pasarela de arrugas es tan rica que permite darle colorido a mi inmóvil espera.

* 11:45 Y aún se ve lejano el café de La Parroquia. Avanzo cuatro pasitos. Una viejita hace plática con un señor y cuenta su pena con el recibo de luz, porque su nieta ¡cómo ve tele! Ya le dijo a su hija que le llame la atención. Me encuentro al fotógrafo “Tony Palace” y le preguntó si va a pagar predial. Me dice que no, que le toca a su papá. Le bromeo: “¡Y lo pusiste a formar!”, y me responde en tono jocoso: “¡Pues todavía es su casa!”

* 11:55 Avanzamos un buen tramo que nos pone a unos cuantos metros de La Parroquia.

* 12:00 Y si bien caminamos un poco, no es suficiente para acercarse a La Parroquia. La meta aún es distante. Para ahorrar batería optó por comentar cada 15 minutos.

* 12:16 La música de la pista de hielo intenta hacerse escuchar ante el tráfico. Pasado el mediodía, todavía sigue llegando gente para pagar el predial. Y sí, desalienta a algunos ver la fila… Los meseros hacen juegos malabares con sus charolas entre la fila de la tercera edad que roza con las mesas al exterior. Sí, hay parroquianos que disfrutan del café en la intemperie.

* 12:30 En la pista de hielo hay más mirones que patinadores. Una chica del Ayuntamiento proporciona información y entrega papeletas de turno. Dice que hasta las 16 horas estarán cobrando. Soy el 672.

* 12:45 Ya pasé La Parroquia. Una pareja del Ayuntamiento revisa las credenciales de la tercera edad. Les entrega su turno. Luego, regresan seguidos de tres o cuatro abuelitos que dibujan en su rostro, una sonrisa de triunfo… Creo que los pasan directo.

* 13:01 Una de las puertas del Palacio Municipal, la principal, funciona como acceso para jubilados, pensionados e Inapam. La del otro extremo es la mía. Otra puerta funciona como salida y entrada en casos especiales, como el del señor con muletas que llegó a participar con su contribución.

* 13:15 Estoy a dos metros de ingresar a Palacio al ritmo de “We are The champions”. No canto victoria. Adentro me espera otra larga fila pero ya es menos. La mujer me manda un mensaje: “¡Me voy al Puerto mañana!” Va al encuentro nacional de mujeres cenecistas. ¡Ya me la sonsacó esta Elena Córdova! No es cierto, lo que sí es verdad, es que Juan Carlos Molina Palacios se sacó la lotería con Elena, militante de la CNC, es bien movida… ¡Ahí te encargo a la Mujer, Elena!

* 13:31 Pasamos veinte. Se fregó la pantalla que anuncia el turno. Habrá que ver los pulmones de quien llame. Hay anuncios para cooperar con el cuerpo… de bomberos. A diez pesitos el apoyo. Sólo hay que avisar a la cajera que se piensa donar. Tras dos horas y media de estar parado, tomo un asiento. Me llega un mensaje de un amigo. Me recomienda leer la columna de este lunes del periodista y académico del CIDE, Ricardo Raphael, en donde plasma un panorama de la elección que se avecina en Veracruz, donde afirma que el PRI se llevará carro completo el próximo domingo 5 de junio en las 14 gubernaturas en juego. Me doy mi tiempo para checar. Está en El Universal. Dice que la ventaja es amplia para el tricolor aun si hubiera alianza PAN-PRD. Ya nada más falta que confirmen que va Héctor Yunes Landa aunque también ya metieron a Carvallo Delfín en la contienda, cuando el oriundo de “Lerma de Tejada” es seguro que ni le dieron por enterado de que lo iban a candidatear.

* 13:45 Dos jovencitas son las encargadas de hacer una fila más llamando por turno. Me acerco lo más posible a la más gritona pues no tengo buen oído.

* 14:08 A la gente le cuesta trabajo entender el mecanismo de cobranza y hay veces que se le juntan a la gritona. Ya vi mi lugar, pero espero un poco antes de formarme. Me duelen mis patitas, un poco por el cansancio… un poco por el frío.

* 14:15 ¡Y por fin! ¡Me planto ante la cajera! Pago el predial de las suegra y… ¡Se desconfigura el programa de pago! Dos mujeres asesoran a la cajera quien ya cancela la operación. Espero a que resuelvan el problema. Tras un “aprieta aquí”, “dile que sí”, “¡listo!”, vuelve a la normalidad y pago, no sin antes apoyar a los bomberos… uno nunca sabe.

14:25 Salgo de Palacio Municipal y aunque parezca increíble, la fila sigue enorme… ¿pues qué chingao regalan? Le hablo a la Mujer y me dice que a los viejitos les descuentan el 50% y a nosotros, el 20 por ciento, ¡pero sólo en los dos primeros meses! Pues con razón tremenda cola.

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