Los maestros aún creemos en México

- en Opinión

Luis Ortiz Ramírez / Creo en el futuro de México, siempre y cuando lo construyamos con educación e inteligencia.  Me indigna  ver a una sociedad indiferente y emocionada  por la final de unos zánganos mugrosos de Big Brother que son la fiel imagen de muchos jóvenes.

A estas alturas, es urgente seguir educando a la gente para que reconozcan que es lo prioritario, es necesario que sepan que ya no podemos  darnos el lujo de encomendar el futuro de nuestro país a cualquier advenedizo de la política. Las consecuencias están presentes, existe una amplia corrupción en todas las esferas de gobierno, nuevos ricos indolentes y ladinos que no conocen la vergüenza, arcas vacías y cheques sin fondo para pensionados, aguinaldos incompletos para los maestros, sueldos miserables para el grueso de la población y un discurso pírrico e iluso por aquel que lleva el timón de un barco llamado México.

Es evidente que las políticas erradas ofrecen un dejo de pesimismo en la mayoría de las familias mexicanas, la idea de progreso que tienen nuestros gobernantes es ilusoria y falsa, resulta necia la obcecación de un presidente por estrenar un avión que ni el  hombre más poderoso del mundo tiene en su hangar oficial, mientras  el pueblo es herido por sus  torpezas y errores.

Por otro lado me parece una verdadera mentada de madre los aguinaldos onerosos de los responsables de legislar las leyes de este país, las compensaciones que se llevan los magistrados de los tribunales resultan ofensivas para el trabajador de jornada.

Sin embargo el error más grande de los funcionarios mexicanos, es que no toman en cuenta la participación social, la prueba más clara la tiene el Secretario de Educación que ha gastado millones de pesos y no ha podido evaluar ni al 12 % del grueso del magisterio nacional, y todo porque no tomaron en cuenta al maestro que pide aventón para llegar a su escuela, a la maestra que se pasa las noches planeando sus clases y calificando exámenes  después de dar de cenar, al Director que si trabaja y conduce a sus maestros y alumnos con cariño.

Y es que si  se tomara en cuenta al docente de aula, si  se le reconociera el papel de precursor y distribuidor de ideas, si se le dignificaran sus condiciones de trabajo, entonces el gobierno federal podría  decir que  la Reforma Educativa comienza  a caminar.

Lo peor de todo, es que este gobierno indolente  dio muestras de su insensibilidad  contra los jóvenes estudiantes, la prueba más indiscutible fue la saña con la que golpeo a los normalistas, el trato indiferente contra los padres huérfanos de justicia que reclamaron la aparición de sus hijos, víctimas de un asesinato de Estado.

Sin embargo, no podemos decir que en México todo está perdido, es preferible tener un optimismo moderado, es necesario  trabajar en uno mismo, mejorar lo que tengamos que mejorar, tratar de ser mejor vecino, trabajador, padre e hijo y hacer lo que el gobierno no hace, tomar en cuenta la participación social.  Es cierto que estamos rodeados de corrupción, de inseguridad para nuestros seres queridos, que la brecha entre ricos y pobres cada día más grande, pero si nos quedamos con los brazos cruzados, seremos cómplices de estos sátrapas que  la historia y la  ley natural les pasara la factura.

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