Candidaturas mediáticas

Zavala
Margarita Zavala
- en Opinión

Filiberto Vargas Rodríguez / La que fuera “primera dama” en la última administración federal panista, Margarita Zavala, estuvo en fechas recientes por Xalapa.

Cuentan quienes estuvieron cerca de ella, que acudió a la capital veracruzana a dictar una conferencia en el campus de la Universidad Anáhuac y después comió con un reducido grupo de panistas, representantes de la sociedad xalapeña y comunicadores. Ante todos ellos ratificó su voluntad y decisión de buscar la candidatura de su partido -Acción  Nacional- a la Presidencia de México, en el 2018.

Lo mismo que hizo en Xalapa lo ha hecho en los más diversos puntos del país, al grado de que el periódico Reforma la ubica, en su encuesta publicada el pasado 6 de diciembre, a la par de Andrés Manuel López Obrador.

Cuestionados los encuestados sobre por cuál político votarían para Presidente de México, sin importar qué partido los postule, el 35% eligió a López Obrador en primero lugar, siete puntos debajo del 42% registrado en agosto. Margarita Zavala también sumó el 35% de las preferencias. Detrás de ellos se ubicó el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera.

Este miércoles, el analista de El Universal Salvador García Soto dedicó su espacio a revisar la estrategia de Margarita Zavala (estrategia exitosa, según se ve, pues la tiene colocada en la punta) y advirtió que se asemeja a la aplicada por su marido (el de Margarita) por allá del 2005:

“Adelantarse por la vía libre y declarar abiertamente sus aspiraciones, e incluso crear estructuras nacionales de apoyo en busca de imponerle a su partido una candidatura mediática que rebase y apabulle a otros aspirantes panistas y coloque al panismo en una costosa disyuntiva: o me aceptan como candidata o pagarán un alto costo”.

Curioso, por demás, el diagnóstico de García Soto, que parece retratar no sólo la estrategia de Calderón, o de su esposa Zavala (más adelante menciona que algo similar aplicó en su momento Vicente Fox) sino la de otro personaje al que el periodista conoce muy bien.

Dicho plan de posicionamiento parece ser de patente libre, pues muchos políticos la aplican, sin importar el color de su identidad.

En Veracruz hay un aspirante a la candidatura priista que la ha implementado ya en dos ocasiones. En la primera le falló, a pesar de demostrar con papeles en la mano, que encabezaba las encuestas.

En enero podría sufrir su segundo descalabro con la misma estrategia.

No es que el plan falle, sino que debe ser complementado con otros elementos que a él le han faltado, como el sentido de cohesión, la unidad y la inclusión, factores que plasmó como premisas el dirigente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones.

El martes Veracruz no fue tema en el Comité Nacional priista, ni lo fue el miércoles en la comida del Presidente Enrique Peña Nieto con los senadores.

En Los Pinos tienen muy claro que no son los tiempos para debatir sobre la sucesión en Veracruz. Todos, del Presidente para abajo, se irán dos semanas de vacaciones y en los albores del 2016 habrán de sentarse a revisar con detalle lo que conviene más para cada una de las entidades que cambian gobernador.

Hablar de revelaciones, de nuevas señales y de definiciones en estas fechas, es como creer en el cuento de Santa Claus.

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